A 14 de años del bicentenario de la creación de la provincia de Chiclayo, grandes son las brechas de infraestructura que esta tiene, debido a la falta de capacidad del gobierno local, a través de los diferentes períodos municipales, para resolver la falta de equipamiento urbano y obras que pongan a la capital del departamento a la par de ciudades vecinas como Trujillo o Piura.
El ingeniero civil Carlos Eduardo Orbegoso Salazar comenta que, según un estudio realizado por el Colegio de Ingenieros, la brecha de infraestructura en la provincia de Chiclayo asciende a 13 mil millones de soles, es decir, aproximadamente cuatro mil millones de dólares.
“Para tener una idea, 13 mil millones de soles es la mitad del presupuesto de la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios. Es imposible tener ese dinero de la noche a la mañana. Más o menos, la provincia de Chiclayo tiene un presupuesto anual para inversiones de 50 millones de soles. Si hacemos un cociente simple, necesitaríamos 260 años a ese ritmo de presupuesto anual para cerrar la brecha de infraestructura en la provincia”, explica.
Hace 50 años, la provincia de Chiclayo tenía en promedio 150 mil habitantes. Según el Censo Poblacional del 2017, la proyección al 2020 era de 862 mil 709. Al respecto, el past decano del Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental Lambayeque, Lucio Asalde Vives, reflexiona y señala que Chiclayo se detuvo en el tiempo durante ese medio siglo, pues no se avanzó en cuanto a infraestructura.
“¿Cuántos mercados se hicieron en 50 años? Ninguno. ¿Cuántas redes nuevas de agua potable y alcantarillado? Ninguna. ¿Qué cantidad de calles nuevas? Quizá el 5 %. ¿Cuántos centros médicos en los pueblos jóvenes, a las afueras de la ciudad? Prácticamente nada. En el tema medioambiental, ¿hemos aumentado nuestros parques? ¿hemos hecho programas de reforestación? Nada. ¿En recreación familiar tenemos parques como el Mayta Cápac o Sinchi Roca, que hay en Lima? Nada”, cuestiona Asalde Vives.
PROYECTOS E INVERSIÓN
Orbegoso Salazar señala que debido a la elevada suma de dinero que requiere la provincia para cerrar la brecha de infraestructura, es necesaria la inversión privada, para lo cual se requiere crear las condiciones apropiadas que atraigan a los empresarios.
Refiere que existen cuatro proyectos que deben hacerse realidad para atraer la inversión privada: el cambio de redes del casco urbano de Chiclayo, la construcción del relleno sanitario, el Terrapuerto y la edificación de nuevos mercados. Sobre este último punto, considera que deben descongestionarse los actuales centros de abasto. Por ejemplo, señala que el complejo mayorista de Moshoqueque podría aliviar su tráfico si se crean anillos comerciales en la avenida La Despensa.
“En esa gran avenida que es La Despensa tranquilamente se puede generar un anillo comercial, pues es una avenida más ancha que la Canadá, en Lima, por donde pasa el tren eléctrico. ¡Qué obras se podrían hacer en esa tremenda área! Primero tenemos que ver cómo está el saneamiento allí. Si está en malas condiciones, pues hay que reemplazar los colectores, las conexiones, después hay que colocar un drenaje pluvial y luego un pavimento moderno. De repente se puede hacer hasta un ‘boulevard’ allí, para eso están los urbanistas, para que diseñen la estructura”, opina.
Lucio Asalde, por su parte, refiere que las redes de agua potable y alcantarillado tienen entre 50 y 70 años de antigüedad, cuando su vida útil alcanza como máximo los 25 años, lo cual explica el daño que ocasionan las lluvias del Fenómeno El Niño - FEN, que cada cierto tiempo acontecen en Lambayeque. Esta realidad demanda la renovación total del saneamiento, a fin de garantizar la durabilidad de la infraestructura vial (pistas y veredas), así como reducir el impacto en la salud público que genera el constante colapso de desagües.
EL TERMINAL TERRESTRE
La construcción del Terminal Terrestre interprovincial, que permita descongestionar el casco central de la ciudad, donde actualmente se ubican las agencias de viajes y se genera un alto tráfico por la presencia de buses, es otro de los aspectos urgentes de atender, considerando que desde 1998 la Municipalidad Provincial de Chiclayo ha recibido iniciativas privadas e incluso adquirido un terreno de 10 hectáreas, para la realización de la obra, sin que hasta el momento se concrete.
En el período de David Cornejo Chinguel se tuvo el último intento por lograr la ejecución del proyecto vía concesión, estimándose la inversión en 20 millones de dólares, al concebirse una obra integral en la que complementariamente al terminal se habilitaría una zona de restaurantes, hoteles y un centro comercial. La iniciativa fue rechazada por el concejo municipal.
RESIDUOS SÓLIDOS
Carlos Eduardo Orbegoso refiere que el problema más importante que tiene Chiclayo actualmente es el concerniente a la basura. Destaca el compromiso del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento para financiar la construcción del relleno sanitario, aunque hace hincapié en que el principal escollo es el cambio de cultura en la población.
“Las máquinas compactadoras de la provincia se paran malogrando porque la gente bota botellas de vidrio, concreto y ladrillos. Ese tipo de materiales las malogra. Eso pasa también por un tema de cultura y aquí es un trabajo inmenso el que se tiene que hacer desde la región o también la Subgerencia de Educación que tiene la municipalidad provincial. Educar a la gente pasa por que seleccionen su basura. En eso estaba la Cooperación Suiza, pero lamentablemente se perdió ese convenio”, precisó.
La Cooperación Suiza destinó un presupuesto de 60 millones de soles para financiar el Proyecto Chiclayo Limpio, consistente en equipar a la municipalidad con compactadoras, barredoras y camiones madrina, así como implementar una planta de transferencia, dotar al personal de limpieza de equipos de protección, implementar mobiliario urbano (tachos y contenedores) y realizar acciones de cultura ambiental.
Sin embargo, debido a los actos de corrupción durante la gestión de David Cornejo Chinguel en la contratación de la obra de la planta de transferencia, con un presupuesto superior a los 11 millones de soles, la Cooperación Suiza decidió retirarse de Chiclayo, debido a que la gestión actual de Marcos Gasco Arrobas no otorgó garantías para el correcto manejo del proyecto.
PLANIFICACIÓN DE LA CIUDAD
Orbegoso Salazar señala que actualmente la Municipalidad Provincial de Chiclayo está elaborando tres documentos importantes: el Plan de Desarrollo Urbano, el Plan de Desarrollo Metropolitano y el Plan de Acondicionamiento Territorial. Con estos – menciona – se podría trazar un Plan Integral de Inversiones.
No obstante, refiere que Chiclayo no tiene un pliego presupuestario para elaborar este plan, por lo cual exhorta a la futura representación parlamentaria por Lambayeque a impulsar un proyecto de ley para que los departamentos que carecen de canon, sobrecanon y regalías, como Lambayeque, obtengan un pliego presupuestario excepcional.
“Lo mínimo que podrían haber hecho los congresistas por Lambayeque es decir que no se nos puede comparar con Arequipa, Cusco y Junín, que son regiones que sí tienen canon. ¿Por qué no han promovido un proyecto de ley para que los departamentos que carecen de este beneficio puedan acceder a un pliego presupuestario excepcional, si evidentemente las brechas en infraestructura son terribles? Si la provincia de Chiclayo no tiene presupuesto, no esperemos muchas cosas, salvo el parchado de algunas calles y por allí alguna obra de menor envergadura”, comenta.
Para paliar esta situación, Asalde Vives asegura que se necesita una gran capacidad de gestión, que implique la convocatoria de los diferentes ministerios. Sin embargo, para ello es necesario tener los proyectos hechos, lo cual no sucede. Resalta que, si en los seis primeros meses de gestión un alcalde no tiene un banco de proyectos, en el resto de su período no podrá desarrollar obras, pues estos son la “llave” para conseguir recursos de los ministerios.
“Hay que entender cómo funciona el Estado, el presupuesto, qué problemas tenemos en la ciudad y qué potencialidades. No es igual una ciudad como Piura o Cusco, que tienen canon minero y sobrecanon. Cusco recibe más de mil millones solo en canon. Nosotros no recibimos ni un centavo. Sin embargo, sí podríamos acceder a iniciativas en salud, educación y seguridad, a través de las obras por impuestos o de los ministerios respectivos, pero si no tenemos proyectos, no tenemos nada. Ese es nuestro gran problema: la falta de visión, conocer cuál es la ruta para obtener esos recursos”, asevera.
Sostiene que para esto es imprescindible la inversión privada, con la cual se podrían realizar obras, tales como el Metropolitano o el Terrapuerto, que ayudarían a descongestionar y reordenar el tránsito vehicular, además de generar un nuevo polo de desarrollo económico.
“Tenemos un catastro antiquísimo, no hay un plano de riesgos de la ciudad, no hay elementos de gestión. Estamos a ciegas. Ese mismo problema también lo veo en la región. Por ejemplo, en salud el tema no es hacer más hospitales, sino desarrollar centros médicos en todos los distritos y en los pueblos jóvenes más grandes, porque hasta una gripe mal curada hoy termina en la emergencia de un hospital, cuando debería resolverse en un centro médico”, indica.
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