En diálogo con Expresión, el doctor en Sociología y docente universitario César Cardoso Montoya analizó el panorama electoral de cara a las votaciones de este domingo 11 de abril, señalando que las expectativas de los ciudadanos se cifrarán en el discurso que enfoque de mejor manera la atención a los problemas más urgentes: salud y educación.
¿Cuál es su reflexión sobre el proceso electoral en marcha considerando que es atípico por la forma en la que los candidatos han llevado sus mensajes, debido a la pandemia, y también por la severa crisis económica que atraviesa el país?
Es un proceso “sui géneris” en el cual se ha formado una opinión sobre todo emocional, con un electorado que no ha madurado políticamente. Se va a sufragar emocionalmente porque es poco lo que conocen los electores sobre los planes de gobierno.
En realidad son los medios de comunicación los que de alguna u otra manera van a inducir el voto, porque el elector común y corriente se maneja por los titulares y es en el lapso de estos días que se va a definir por quién sufragar.
Estos últimos días son decisivos por el número de indecisos, quienes inclinarán la balanza a favor de uno u otro candidato. Esta primera vuelta pasa por el hecho de que los candidatos, con mucha audacia, se ubiquen en el centro.
El candidato que se ubique en el centro, tendrá posibilidades de pasar a la segunda vuelta. Esa preocupación la he encontrado en Verónika Mendoza, George Forsyth y en Julio Guzmán. El resto de candidatos como Keiko Fujimori, Hernando de Soto y Rafael López Aliaga siguen ubicados en la derecha.
¿Y qué caracteriza a esos candidatos de derecha?
Siguen pensando que los servicios básicos forman parte del área privada de la persona y no del Estado, de manera tal que si en caso ellos ganasen el capital financiero va a seguir enajenándonos como políticas de Estado la salud, la educación y la jubilación, que hoy en día en una coyuntura pandémica estás son responsabilidades que el Estado debe asumir.
La reivindicación de la política pasa por reivindicar la parte ética de la vida: salud, educación, jubilación y respeto al medio ambiente.
¿Cuáles son los candidatos que más se acercan a esto último que plantea?
Del análisis he podido encontrar un tufo de esto en el discurso de Verónika Mendoza, que tiene una fuerte emoción social. Si definiera una agenda de emergencia podría reivindicar fundamentalmente aspectos como salud, educación, respeto al medioambiente, acceso a la internet, nacionalización del gas y otras cosas más interesantes, como hacer crecer tributariamente al Estado, lo que significa que todos deben tributar, grandes y chicos, y que se debe imponer un impuesto a la riqueza.
¿Pero qué hay de quienes afirman que el discurso de Verónika Mendoza enfatiza en un modelo estatista?
No he encontrado en su discurso un mensaje estatista, pienso que no existe, por el contrario apunta a reivindicar la acción política del Estado.
¿La frase “vamos a cambiarlo todo” no ha sido un error en el mensaje de Mendoza, considerando que hay en estos momentos aspectos urgentes debido a la emergencia sanitaria y la crisis económica?
Es correcto, eso es lo que genera dudas respecto a su discurso, error que se ha repetido cuando habló del gobierno de Maduro y de reactivar la UNASUR. Pensando a nivel continental, quien mejor puede reivindicar la imagen de una candidatura y presidencia de izquierda es José Mujica, expresidente de Uruguay, con un gobierno que buscó rescatar el aspecto ético de la política y el sentido social de la economía.
La economía ha rescatado su aspecto social en el Perú, en tanto todos participamos del proceso de generación de riqueza. Lo que ha faltado es mejorar la redistribución.
Un discurso importante de Mujica fue resolver esa deuda de un gobierno con sus ciudadanos, logró crecimiento económico y, al mismo tiempo, mejorar los salarios e ingresos de las personas.
¿Los demás candidatos no piensan en ello?
En mi opinión no, no tienen esa lógica. Buscan afianzar el crecimiento económico a fin de cumplir con los compromisos internacionales del país, pero nada hacia adentro. So pretexto de cumplir con esos compromisos es que se corre el riesgo de que nuevamente se siga descuidando la salud, la jubilación, la vivienda y otros temas importantes para el bienestar de la sociedad.
Los porcentajes de respaldo a los candidatos hasta las encuestas publicadas el domingo pasado evidencian una situación muy particular, que se podría traducir en baja legitimidad y representatividad del próximo gobierno. ¿Lo considera así?
La política es cuestión de audacia y el elector, que es emocional, realmente va a apostar por quienes están encabezando las encuestas. Ese es un primer indicativo que encuentro.
Dicho esto conviene preguntarse quién ganó en el debate presidencial del Jurado Nacional de Elecciones – JNE. De la respuesta se desprenden tres cosas: quién mejor se defendió, quién mejor atacó y quién hizo mejores propuestas.
Estos aspectos serán determinantes para el voto del domingo. Aún quedan algunas horas y mucho dependerá de los candidatos que giros de muñeca hacen para lograr el apoyo de los indecisos, eso le garantizará legitimidad. La nacionalización del gas, salud, educación, vivienda y respeto a los derechos y al medioambiente son los temas de mayor peso.
La unidad es una de las principales debilidades que tiene la izquierda en el Perú. Si todos los partidos con tendencias de izquierda estuvieran unidos, hoy su candidatura estaría fija en la segunda vuelta. ¿Por qué cree que no se logra este anhelo, como sí se logró con Alfonso Barrantes e Izquierda Unida en 1980?
La falta de cohesión es parte de la inmadurez institucional, del sectarismo que no se ha podido superar y que viene desde la década del 70. La formación universitaria tiene mucho que ver en esto.
La izquierda se fracciona en la década del 70 y este fraccionamiento es vigente a partir de la caracterización de la sociedad peruana, que dio lugar a Sendero Luminoso y a las organizaciones maoístas. A partir de ahí cada organización se considera la iluminada respecto a la caracterización de la realidad nacional, problema que no se ha podido superar.
La derecha no está preocupada por caracterizar a la sociedad peruana ni solucionar el problema nacional. La derecha, simplemente asume agendas que le imponen las organizaciones internacionales y es ahí cuando el Estado moderno pierde soberanía.
El problema de las izquierdas pasa por cómo identificar el problema nacional y cómo solucionarlo, lo que ha hecho que a la fecha no pueda superar su falta de unidad. A eso se suma la falta de liderazgos. No tiene un líder que se sobreponga a todas las contradicciones como lo hizo Alfonso Barrantes.
Hay también crisis de discurso y eso hace que hoy haya tres candidaturas de izquierda muy expectantes: Pedro Castillo, con fuerza en el sur; Marco Arana, muy temperamental, y Verónika Mendoza. La división resta y eso beneficia a los candidatos de derecha.
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