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LUCIO ASALDE: “CHICLAYO SE HA DETENIDO EN EL TIEMPO HACE 50 AÑOS”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1193

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  • El past decano del Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental Lambayeque, Lucio Asalde Vives, señaló que Chiclayo no cuenta con documentos de gestión actualizados.
  • Lucio Asalde cuestionó que no se haya mejorado la infraestructura de Chiclayo en medio siglo, pese a que el crecimiento demográfico se quintuplicó.

 

Hace 50 años, la provincia de Chiclayo tenía en promedio 150 mil habitantes. Según el Censo Poblacional del 2017, la proyección al 2020 era de 862 mil 709. Al respecto, el past decano del Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental Lambayeque, Lucio Asalde Vives, reflexionó sobre estas cifras y señaló que Chiclayo se detuvo en el tiempo durante ese medio siglo, pues no se avanzó en cuanto a infraestructura.

“¿Cuántos mercados se hicieron en 50 años? Ninguno. ¿Cuántas redes nuevas de agua potable y alcantarillado? Ninguna. ¿Qué cantidad de calles nuevas? Quizá el 5 %. ¿Cuántos centros médicos en los pueblos jóvenes, a las afueras de la ciudad? Prácticamente nada. En el tema medioambiental, ¿hemos aumentado nuestros parques? ¿hemos hecho programas de reforestación? Nada. ¿En recreación familiar tenemos parques como el Mayta Cápac o Sinchi Roca, que hay en Lima? Nada”, cuestionó Asalde Vives.

Afirmó que las redes de agua potable y alcantarillado tienen entre 50 y 70 años de antigüedad, cuando su vida útil alcanza como máximo los 25 años, lo cual explica el daño que ocasionan las lluvias del Fenómeno El Niño - FEN, que cada cierto tiempo acontecen en Lambayeque.

Asimismo, indicó que el mercado Central tiene más de cien años, el mercado Modelo 60 años y el mercado Moshoqueque más de 40. Sin embargo, en medio siglo no se han construido otros centros de abasto.

 

Inacción

Para el ingeniero, ningún alcalde en los últimos 30 años ha dado siquiera un paso para atacar alguno de los problemas que tiene Chiclayo, pues no realizaron un real diagnóstico de la provincia y recién al sentarse en el sillón municipal se dieron cuenta que el presupuesto del que disponían era ínfimo para cerrar la brecha de infraestructura.

Según un estudio realizado durante su gestión al frente del Colegio de Ingenieros de Lambayeque, la brecha de infraestructura en la provincia de Chiclayo asciende a 13 mil millones de soles. Esta podría cerrarse en aproximadamente 250 años, teniendo en cuenta que la municipalidad de Chiclayo recibe en promedio 110 millones de soles de presupuesto. Para este año, la cifra es de 158 millones 226 mil 608 soles.

“Pareciera que quienes postulan en la competencia electoral cada cuatro años no conocieran nuestra ciudad. Me encantaría que sepan por lo menos su historia, cómo ha crecido, que conozcan los problemas, aquellos que se miran y los que no, como el alcantarillado, agua, el nivel freático, que por cierto cada día sube más en la ciudad. Es casi una ciudad flotante. El problema se ve cuando tenemos una lluvia fuerte como las del Fenómeno El Niño. Todos miramos y nadie hace nada. Las autoridades cuando ingresan recién se dan cuenta que el presupuesto es muy poquito y no se puede hacer nada. Sin embargo, devuelven la mitad de las partidas que se les asigna anualmente”, precisó.

 

Gestión

Para paliar esta situación, Asalde Vives aseguró que se necesita una gran capacidad de gestión, que implique la convocatoria de los diferentes ministerios. Sin embargo, para ello es necesario tener los proyectos hechos, lo cual no sucede. Resaltó que, si en los seis primeros meses de gestión un alcalde no tiene un banco de proyectos, en el resto de su período no podrá desarrollar obras, pues estos son la “llave” para conseguir recursos de los ministerios.

“Hay que entender cómo funciona el Estado, el presupuesto, qué problemas tenemos en la ciudad y qué potencialidades. No es igual una ciudad como Piura o Cusco, que tienen canon minero y sobrecanon. Cusco recibe más de mil millones solo en canon. Nosotros no recibimos ni un centavo. Sin embargo, sí podríamos acceder a iniciativas en salud, educación y seguridad, a través de las obras por impuestos o de los ministerios respectivos, pero si no tenemos proyectos, no tenemos nada. Ese es nuestro gran problema: la falta de visión, conocer cuál es la ruta para obtener esos recursos”, aseveró.

Refirió que para esto es imprescindible la inversión privada, con la cual se podrían realizar obras, tales como el Metropolitano o el Terrapuerto, que ayudarían a descongestionar y reordenar el tránsito vehicular, además de generar un nuevo polo de desarrollo económico.

“Tenemos un catastro antiquísimo, no hay un plano de riesgos de la ciudad, no hay elementos de gestión. Estamos a ciegas. Ese mismo problema también lo veo en la región. Por ejemplo, en salud el tema no es hacer más hospitales, sino desarrollar centros médicos en todos los distritos y en los pueblos jóvenes más grandes, porque hasta una gripe mal curada hoy termina en la emergencia de un hospital, cuando debería resolverse en un centro médico”, indicó.

 

Desarrollo sostenible

Por otro lado, Asalde Vives apuntó que el desarrollo sostenible de una ciudad requiere de la generación de un empleo igual de sostenible. Mencionó que, según un estudio de las Naciones Unidas para América Latina, la delincuencia está estrechamente ligada con la precariedad de los trabajos, lo cual explica en cierto modo el índice de robos y asaltos en Chiclayo.

“Recuerdo que cuando postulaba a la alcaldía de Chiclayo, una señora que era ambulante en el mercado me preguntó si yo la botaría de llegar a ser alcalde. Observé lo que vendía, tenía un plástico de más o menos dos metros por dos metros con unos 30 o 40 pares de zapatillas y sandalias. Le dije ‘señora, usted con lo que trabaja, ¿puede educar bien a sus hijos? ¿les puede dar de comer bien? ¿puede mandarlos a hacer un viaje con sus compañeros para que conozcan cualquier lugar que no sea Chiclayo? ¿puede pensar en mejor calidad de vida para ellos? ¿puede tener una casa? Me dijo claro que no. Le dije por qué más bien en vez de hacerme esa pregunta no vemos un programa juntos para que usted pueda en algún momento ser propietaria de algo, aunque sea pequeño, que tenga un medio para que pueda desarrollar en el futuro y dejárselo a sus hijos”, contó.

Señaló que otro aspecto importante es la sostenibilidad, lo que implica ser una ciudad amistosa con el medioambiente. Nuevamente, según la ONU – afirmó – para que una población sea saludable se requieren diez árboles por habitante. Sin embargo, en Chiclayo no hay ni un árbol por persona.

“Chiclayo es la ciudad más contaminada del Perú. Hay que ordenarla, darle pulmones. ¿De dónde viene el aire que respiramos? De los árboles o del plancton marino, pero en nuestro caso no tenemos ni medio árbol por habitante. Hagamos un programa de un millón de árboles para por lo menos tener un árbol más por habitante”, precisó.

 

Primera generación

En tanto, refirió que hoy en el mundo los alcaldes son de “tercera generación”, es decir, burgomaestres que manejan su jurisdicción con criterios de ciudad inteligente, lo cual no ocurre en el Perú.

“Nuestros alcaldes han sido de primera generación, o sea, de los que hacen pistas y veredas. Hace 20 años hacen eso, pero ¿han hecho áreas verdes? ¿áreas de recreación?”, cuestionó.

A nivel macro, resaltó que potencias como Corea, Japón y Singapur no cuentan con recursos naturales que explotar y, sin embargo, son los principales productores de metales del mundo, pues transforman la materia prima. Precisó que antes el más rico era quien sembraba más, después vino la industria y luego el conocimiento. Hoy, las naciones más ricas son aquellas que manejan el mercado de la tecnología.

“Nosotros estamos a años luz. Yo crearía en Chiclayo un centro tecnológico y lo abriría al mundo. ¿Qué nos impide eso? Nada. Lo único que nos lo impide es el desconocimiento o el temor por parte de quienes nos dirigen”, enfatizó.

Finalmente, aseguró que una sola persona no puede cambiar una ciudad con problemas que llevan tantos sin resolver como Chiclayo, por lo que la próxima autoridad debe convocar a la sociedad civil, representada en sus colegios profesionales. Por su parte, mencionó que la población también debe exigir cuentas a sus gobernantes y no ser indiferente ante la corrupción y desidia de estas.

“¿Puede acaso un hombre, por más sabio que sea, con 15 regidores, de los cuales la mitad se opone y la otra mitad dice que sí, a veces sin pensar, resolver un problema tan complejo como el de Chiclayo, que lleva años sin haber sido resuelto? No, no existe esa persona. Quien se crea el iluminado está totalmente fuera de contexto”, advirtió. 

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