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CHICLAYO : HISTORIA DE SU CREACIÓN COMO PROVINCIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1190

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Se cumplen 186 años desde que un gesto de gratitud y reconocimiento sirvió para que se concretara la elevación de Chiclayo de villa a ciudad y, tres días después, se diera nacimiento a esta como provincia. Indudablemente los protagonistas de ambos acontecimientos históricos son el presidente general Felipe Santiago Salaverry y el ilustre hijo de esta tierra, don José Leonardo Ortiz.

 

FRAILES FUNDADORES

Hacia los primeros años del siglo XVI el suelo chiclayano era habitado por los pobladores de Cinto y Collique, grupos étnicos de origen mochica que dominaron todo el espacio geográfico de la hoy provincia.

Los líderes de estas etnias fueron los encargados de donar un área determinada para que los misioneros de la Orden Franciscana construyesen entre Trujillo y Lambayeque un convento, con cuya actividad doctrinal se pueda evangelizar a los naturales de la zona. La transferencia de los terrenos para el  monasterio fue aprobada con Real Cédula del 17 de septiembre de 1585.

Fue de así cómo se fundó el convento de los frailes de las sandalias andariegas con el nombre de ‘Santa María de la Concepción del Valle de Chiclayo, cuya dirección espiritual recayó en la persona del Padre Fray Antonio de la Concepción. Producto de ello se edificó la Iglesia Matriz, lugar donde se bautizaron los primeros pobladores de la naciente ciudad.

En torno al templo se empezaron a construir las viviendas de los nuevos moradores de Chiclayo, quienes en su mayoría fueron personas naturales de la zona y criollos.

La obra “Los Franciscanos y la fundación de Chiclayo” señala que el convento construido en el siglo XVI está íntimamente relacionado al nacimiento de Chiclayo como pueblo, e incluso sugiere que resultaría imposible explicar el crecimiento de la población sin la existencia de la estructura religiosa.

Se sabe que el monasterio de los frailes contaba con una huerta sobre la cual – tiempo después – se construyó un edificio de dos niveles. En el primero funcionó el Colegio Nacional de San José y el segundo la Corte de Justicia.

Con todo ello se puede afirmar que el nacimiento de Chiclayo no responde a la acción de los conquistadores y que tampoco se redactó un acta de fundación ni ceremonia especial, como sí sucedió con ciudades como Piura, Trujillo y Lima, por ejemplo.

La presencia franciscana en Chiclayo –así como en otras ciudades de la costa, sierra y selva del Perú- es una historia apasionante. No en vano el gobierno otorgó la Orden del Sol del Perú en el Grado de Gran Cruz a la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, en mérito a sus 400 años de labor evangelizadora y su presencia en la cultura nacional.

Pioneros iniciales son el padre Marco de Niza, primer prelado y comisario que llegó conjuntamente con los frailes Juan de Monzón, Francisco de los Ángeles, Francisco de la Cruz, Francisco de Santa Ana, Pedro Portugués, Alonso de Escarcena y los hermanos legos fraile Mateo de Jumilla y Alonso de Alcañices. Probablemente también estuvieron en Chiclayo los padres Francisco de Marchena y Francisco de Aragón, a quienes con toda justicia se les puede llamar: "los fundadores de Chiclayo”.

 

LEAL A LA PATRIA

En cabildo llevado a cabo el 31 de diciembre de 1820, los chiclayanos se adhirieron a la proclamación de la independencia de Lambayeque (27 de diciembre de 1820) y proclamaron la suya. Fue líder de este movimiento y prócer de la independencia chiclayana el ciudadano José Leonardo Ortiz y Salcedo, quien al lado de muchos vecinos apoyó la lucha patriótica, llegando ante el propio general San Martín, acantonado en su cuartel general de Huaura, con combatientes, armas, víveres y caballos.

Consecuencia de ello, Leonardo Ortiz fue elegido representante del gobierno local como un reconocimiento a su valiosa intervención en la causa de la independencia, en tanto se definía la gloriosa jornada de la libertad. Más tarde, el prócer chiclayano fue honrado por San Martín con el título de Benemérito de la Patria y se le concedió el grado de coronel, mientras su tierra lo reconoció como “Hombre del Pueblo”.

El nacimiento de la República significó la ruptura de la demarcación político – administrativa del virreinato. En tal razón, Lambayeque dejó de ser el partido de la Intendencia de Trujillo para convertirse en provincia del departamento de Trujillo (luego La Libertad). Las tierras de Chiclayo pasaron a pertenecer a esta provincia.

Primero parcialidad y después anexo y pueblo en 1826; el 22 de noviembre de 1827, por decreto del Mariscal José de La Mar, Chiclayo fue declarado villa, considerando su importancia económica y social, razón por la que el Congreso autorizó que “…el pueblo de Chiclayo, perteneciente a la provincia de Lambayeque se denominará villa”.

 

PADRES DE LA PROVINCIA

José Leonardo Ortiz, nacido el 13 de octubre de 1782, fue amigo del caudillo Felipe Santiago Salaverry del Solar, sobre todo porque ambos, el segundo siendo aún adolescente, se pusieron al servicio de la gesta libertadora de San Martín.

Salaverry desaprobó los procedimientos del gobierno de Agustín Gamarra y fue hecho prisionero en julio de 1833 siendo internado en la aldea de Huallaga. Sin embargo, al convencer a sus captores recuperó la libertad y junto con un puñado de partidarios marchó a Chachapoyas donde depuso al prefecto, desconociendo así el gobierno de Gamarra.

Ante la aproximación de las fuerzas gobiernistas fue abandonado por los suyos y capturado, siendo llevado encadenado a Cajamarca. Nuevamente convenció a sus captores para que lo liberaran y efectuó un nuevo pronunciamiento el 26 de octubre.

Marchó a Trujillo y en la Garita de Moche (actual puerto de Salaverry) se enfrentó a las fuerzas gobiernistas que comandaba el general Francisco de Vidal, siendo derrotado. Huyó entonces hacia el norte y se refugió en la hacienda Suipiro, en Paita. Sin embargo fue reconocido y entregado a Vidal. Se le embarcó con destino a Guayaquil, pero una vez más convenció a sus custodios e hizo que la nave desviara su rumbo.

Desembarcó en las playas de Lambayeque, pasando inmediatamente a Trujillo, en febrero de 1834. Durante el gobierno del presidente Luis José de Orbegoso, Salaverry ascendió a general de brigada y aprovechando una crisis política iniciada por los seguidores de Agustín Gamarra en el sur se proclamó Jefe Supremo de la República el 25 de febrero de 1835.

Quizá la denominación de “Capital de la Amistad” sea para Chiclayo el más preciso título, tal como señaló el autor de su Himno, el poeta y maestro Alfredo José Delgado Bravo. Y es que el nacimiento de la provincia se debió precisamente al sello de una amistad insuperable, aquella que unió al presidente Felipe Santiago Salaverry y a José Leonardo Ortiz.

Levantado Salaverry contra el gobierno del presidente Orbegoso, el pueblo de Chiclayo le brindó su apoyo incondicional, salvándole incluso la vida al brindarle refugio cuando este era perseguido por las tropas gobiernistas. Al lograr ceñirse la banda de la Nación, Felipe Santiago Salaverry, a petición de Leonardo Ortiz, elevó a Chiclayo el 15 de abril de 1835 a la categoría de ciudad y tres días después, el 18 de abril, la convirtió en la nueva provincia del norte. Asimismo, en agradecimiento a la valiente lucha a favor de la Restauración Nacional, Salaverry declaró a Chiclayo, “Ciudad Heroica”.

Tras la elevación provincial, el gobierno dispuso que don Gervacio Arizola asuma el cargo de sub prefecto y don Juan Manuel Balcázar el de alcalde.

Dentro de la jurisdicción de la naciente provincia fueron incluidos los distritos Pisci, Reque, Eten, Monsefú, Zaña, Pueblo Nuevo, Guadalupe, Jequetepeque, Chepén, San Pedro, Tomoche, Cachén, Llama y Trinidad.

Al retornar al gobierno, Agustín Gamarra ratificó a Chiclayo como capital de la nueva provincia sumando a Chérrepe como uno de sus distritos. Años más tarde, en noviembre de 1864, Chongoyape pasó a pertenecer a Chiclayo.

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