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MIRANDO AL NUEVO AÑO: PERÚ 2021

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1184

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Todos, más unos que otros, hemos sufrido este año como ninguno en nuestro recuerdo. 2020 debería ser el año que nos devuelva por fin el foco de atención al problema que dejamos de discutir porque lo dejamos de percibir, pero que estaba allí vigente y todopoderoso: la informalidad.

 

Este año, además, nos enrostró la gravedad de la pobreza de nuestras bases de datos del Estado (nunca pudimos asignar bonos a todos los necesitados) y nuestras debilidades en el sector educación (para empezar, profesores de educación básica que no saben usar herramientas de ofimática de 2001) y salud (camas de UCI insuficientes para estándares 2015).

El escenario en el Perú es incierto, y sobre todo si se eleva el número de infectados graves y fallecidos por el Covid. No obstante, se pueden hacer algunas proyecciones sobre la base de los hechos acontecidos en el 2020.

 

Inflación y el tipo de cambio

Respecto del primero, se espera que cerremos al año en alrededor de 2,2 % y el tipo de cambio fluctúe alrededor de 3.63 soles, con picos en la primera y segunda vuelta electoral y valles alrededor del segundo trimestre. ¿Qué significa esto? Que mal que bien el sol debe convertirse en una herramienta de trabajo confiable. Eso significa también dejar deudas en dólares, a menos que seas importador.

 

Producción

En el tema de la producción en territorio peruano para el 2021 tenemos muchas opiniones vertidas por especialistas. Todos coinciden en que no puede ser peor que el 2020. El sector minero se ha recuperado y continua en expansión. El sector privado está golpeado y ni puede golpearse más. Esperamos que la ruta para el sector servicios continúe esta senda. Los negocios que venden al por menos ya asimilaron el golpe y se están reconvirtiendo digitalmente (o morirán) y ello implica también un consumidor que demanda productos por internet como nunca antes.

El sector turismo será el que más bajas sufrirá: hoteles, restaurantes sofisticados, servicios de viajes y ruta comercial turística en general deberán adecuarse al turista nacional, el cual empieza a viajar por negocios y ocio. Esto es un duro golpe para Lambayeque y sus hoteles. El Señor de Sipán nos había generado una cadena de negocios que fácilmente no se recuperará. Esta afectará principalmente a negocios de los distritos de Lambayeque, Pimentel, Tumán, Pomalca e Íllimo.

Los que sí se deben recuperar son los pequeños negocios, hay margen para la entrada de muchos el próximo año, especialmente los que mejor entiendan que se puede virtualizar casi cualquier cosa, solo es cuestión de ingenio. Esto significa oportunidades en todo el departamento, especialmente en los distritos de Chiclayo, José Leonado Ortiz, La Victoria, Monsefú, Tumán, Ferreñafe y Olmos. Ojalá que haya lluvias en suficiente nivel como para echar adelante las cosechas de granos y para, al mismo tiempo, no destruir de nuevo las ciudades, como hace unos años.

 

Empleo y niveles de pobreza 2021

En el país, casi de seguro subirá el número de personas en situación de pobreza. Uno de los indicadores es la pobreza monetaria. Según este, podemos agrupar a la población en tres categorías. Los que gastan menos de 352 soles al mes (Pobres y Pobres Extremos), los que gastan entre 352 y 584 soles (no son pobres, pero si dejan de trabajar se convierten en pobres con alta probabilidad) y el resto, que tienen menor probabilidad de ser pobre así deje de trabajar.

La situación para Lambayeque resulta compleja, ya que podríamos llegar a doblar la tasa de pobres, desde los 150 mil pobres y pobres extremos registrados en 2019 a más de 300 mil para finales de 2020. La alta informalidad (alrededor del 75 % de la PEA) complica la situación y agrava el escenario ya que es más difícil, acaso imposible, llegar con ayuda, salvo trabajos eventuales tipo Trabaja Perú. En este contexto, apoyos específicos al comercio y servicios serían clave ya que 40 % de la Población Económicamente Activa del departamento se concentra en estos sectores. No obstante, hablamos de un país que ha empezado a endeudarse y que al parecer tendrá muchas obligaciones producto de las decisiones del Congreso.

 

Inversión

La inversión pública seguirá siendo importante en el 2021 con cerca de 38 mil millones de soles para el país. En Lambayeque se esperaría algo más de los casi 1700 millones que se han dado ya vía Reconstrucción con Cambios y una cifra similar de parte de los otros proyectos en el Plan Multianual de Inversión pública. Esto significaría un fuerte golpe de dinamismo a la economía local, traducido en empleos y reactivación de negocios. Aquí juegan un papel clave los gobiernos locales y regionales, aunque no han mostrado muy buen desempeño en estos últimos años en ejecución de inversiones.

 

¿Qué viene más adelante?

Esta crisis puede afrontarse. Significará un par de años de sacrificio. Sin embargo, las verdaderas preguntas serias van más allá de estos dos años. Buscando las raíces de estos problemas, sería fácil empezar realizando un recuento de las debilidades de nuestra administración pública, muchas de ellas estructurales y asociadas a alta rotación y al desconocimiento de los puestos en los que trabajan muchos empleados públicos (causa de la mayoría de “inconductas funcionales”). Sin embargo, las raíces del problema van más allá y están asociadas a nuestra excesiva confianza como ciudadanos sobre nuestras autoridades y los gerentes que estos nombran para hacer frente a los grandes retos del Perú del siglo XXI. No nos hemos dado cuenta que al escoger al menos malo en lugar de alguien bueno, estamos -inexorablemente- cosechando lo que sembramos.

Tenemos que reaccionar. Tratar de concertar una idea de nación, una idea que no se caiga a por culpa de la informalidad, la coima, la elusión y la evasión tributaria. Un buen pulso será 2026, a donde deberíamos llegar con partidos, universidades y centros de pensamiento tomados por la generación del bicentenario (de edad y de espíritu), quienes, encabezados por sus primeros puestos y representantes más honestos, lúcidos y que detesten el poder, nos pongan de nuevo en la mira del desarrollo permanente y la anhelada equidad.

 

(*) Economista y docente universitario.

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