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POR EL CONFINAMIENTO OBLIGATORIO: MUJERES ESTUVIERON EXPUESTAS A MAYORES SITUACIONES DE VIOLENCIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1182

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¿Han incrementado los casos de violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres en lo que va de la emergencia sanitaria? Jennie Dador Tozzini, especialista en Género y Derechos Humanos refiere que sí, debido a que por estadística se sabe que las agresiones más recurrentes se dan dentro del hogar, por lo que el confinamiento entre mediados de marzo y junio de este año permitió que el número de víctimas aumente.

 

“El escenario de la pandemia nos colocó a muchas de las mujeres justamente en el espacio de mayor riesgo durante el confinamiento. Hay dos cosas a analizar, primero si el confinamiento absoluto era o no una medida adecuada en términos sanitarios y, si lo era, debía pensarse que este confinamiento podía desencadenar situaciones de violencia, porque los datos estadísticos que tenemos en el Perú nos dicen que la violencia contra la mujer sucede, mayormente, dentro del hogar”, señala.

 

LECTURA INADECUADA

Dador Tozzini afirma que el gobierno nacional cayó en el error de no considerar el nivel de vulnerabilidad de las niñas, adolescentes y mujeres con la aplicación de la cuarentena cerrada, como medida de contención frente al incremento de los casos de Covid-19.

“Los datos estadísticos no sirven solamente para escandalizarnos y horrorizarnos, sino también para que los tomadores de decisiones evalúen y adopten las medidas correctas. Faltó la capacidad de anticiparse a la problemática, analizar qué sucedería si se cerraban las escuelas y los espacios públicos, confinando a todos en el espacio doméstico. Lo que hubo no fue un brote de coronavirus, sino de violencia”, afirma.

Enfatiza que son las niñas y adolescentes el grupo más vulnerable de la violencia sexual, siendo los agresores más recurrentes los que forman parte del entorno familiar.

En término de violencia sexual, aproximadamente el 80 % de las víctimas son niñas y adolescentes en el Perú.

Anota, sí, que los casos de tentativa de feminicidio y feminicidio descendieron considerando que los principales atacantes son exparejas o terceros ajenos al entorno familiar, quienes hostigan permanentemente a sus víctimas hasta perpetrar el crimen.

 

CAMBIOS CONSTANTES

“Lo que poco ha ayudado en lo que va de la emergencia sanitaria son los permanentes cambios en el ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. En este período hemos tenido tres ministras: Gloria Montenegro, Rosario Sasieta y ahora la ministra Silvia Loli. Al cambiarse al titular de un ministerio se cambian todas las direcciones y jefaturas y, en este caso, la dirección del Programa Nacional Contra la Violencia. Esto también resta posibilidades de una mirada de mayor continuidad en las intervenciones que se realizan”, menciona.

Ante la emergencia por el Covid-19, otros países consideraron que la escuela resultaba un espacio esencial para la convivencia de las niñas y adolescentes, como medida preventiva de la violencia.

“Esto que ha sucedido es un aprendizaje para que en adelante cualquier medida que se tome desde el Estado debe pensarse en el impacto de género, a fin de evitar condiciones que propicien mayor violencia, sobre todo dentro del hogar”, manifiesta la especialista.

 

LAS CIFRAS

De acuerdo con información del Programa Nacional Aurora, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, hasta el 31 de octubre de este año se reportó 111 casos con características de feminicidio.

Asimismo, se atendió 79 mil 220 denuncias en los Centro Emergencia Mujer – CEM, 407 implementados a nivel nacional, en tanto la Línea 100 recibió 200 mil 270 llamadas.

“La Línea 100 ha sido una posibilidad de tener, por lo menos, un canal de comunicación abierto, porque los Centros de Emergencia Mujer también se cerraron, no se consideraron como servicios esenciales. La Línea 100 ha respondido y se ha jugado con todo en el momento del confinamiento. Hay que mencionar también que no solo ha servicio para canalizar denuncias, sino también para solicitar apoyo frente a situaciones de crisis, de ansiedad e incluso de orientación en salud, sirviendo la línea como un articulador intersectorial”, precisa Jennie Dador.

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