Desde el 13 de septiembre pasado, Lambayeque atraviesa un estado de emergencia por déficit hídrico. Esta situación ha puesto en vilo a más de 30 mil usuarios del valle Chancay, que dependen del recurso para lograr las cosechas de sus cultivos. Al respecto, el jefe de la Autoridad Nacional de Agua – ANA, en Lambayeque, Luis Paz Veliz, afirmó que es necesaria la identificación y perforación de pozos, a fin de obtener el recurso hídrico subterráneo y no depender exclusivamente del agua superficial.
Precisó que el estado destinó un millón 800 mil soles para la identificación de 32 pozos en el norte del país, labor en la cual la ANA coadyuva. No obstante, si bien el gobierno nacional anunció que las autoridades regionales y locales podrían hacer uso del 10 % de su presupuesto para atender la emergencia por déficit hídrico, hasta el momento no se ha hecho efectivo por problemas administrativos.
Afirmó que la ANA ha identificado ocho pozos que deberán ser activados a través de Agrorural. Si bien con eso no alcanzará para cubrir la demanda, si ayudará a paliar el déficit hídrico.
En ese sentido, resaltó que la industria azucarera también se ha visto afectada por la escasez de agua, pero ha hecho uso de los pozos para atender su demanda. Así, por ejemplo, a la Agroindustrial Pomalca, que tiene seis mil hectáreas de caña instaladas, se le da dos mil 600 litros de agua por segundo, lo que no representa ni el 50 % de lo que requiere. Sin embargo, la empresa activó sus pozos y debido a ella cuenta con más de mil litros de recurso hídrico subterráneo.
“En el subsuelo tenemos más de 300 millones de metros cúbicos por explotar. ¿Por qué no pensamos en activar pozos como el propio Estado ha hecho? Ya hay pozos construidos a los que debemos darles mantenimiento, ponerlos activos para dotar a todos los agricultores de esa agua. No estamos hablando de un pozo para una hectárea, sino de varias hectáreas, que nos ayude a surtir en puntos estratégicos y verter al canal. Dada la situación, ¿por qué no tenemos una batería de pozos y vertemos todo al canal para que el usuario siga regando? Explotar esto nos ayudará a liberar el acuífero y mejorará la calidad del tipo de suelo que tenemos”, afirmó.
Racionalización y siembra
En línea con lo descrito, Paz Veliz señaló que desde agosto pasado se empezó una política de racionalización, según la cual cada 15 días se entregaba agua al valle para los cultivos y luego se cerraba, a fin de priorizar el uso poblacional. Esto se hizo también con la finalidad de evitar la sustracción del recurso por parte de las personas que se encuentran alojadas a lo largo del canal Taymi o incluso de los mismos usuarios.
Mencionó que la ausencia de lluvias ha hecho que se evalúe la fecha inicial estimada en el Plan de Aprovechamiento de Disponibilidades Hídricas para la campaña de arroz, la cual estaba planteada para el 1 de diciembre, pero podría extenderse hasta la quincena del mismo mes o incluso enero, según cómo se presente el panorama.
“Sería irresponsable hablar de una fecha ahora, en unos días se tomará la decisión. El escenario hídrico no nos ayuda a definir cuándo será, lo estamos evaluando con el Grupo PADH (Plan de Aprovechamiento de las Disponibilidades Hídricas). En cuanto tengamos el aporte necesario del río y una mayor cantidad de agua en el reservorio, empezaremos”, refirió.
Señaló que a diferencia de la selva, donde se hacen hasta tres campañas de arroz al año, la realidad hídrica de Lambayeque es diferente. Por ejemplo, en la costa se utiliza el 1.5 % del agua que hay en el país, proveniente de la vertiente del Pacífico, mientras que en la selva es el 98.2 % del recurso hídrico, que proviene de la vertiente del Atlántico.
“Las campañas de arroz obedecen a un plan nacional de siembra. En base al área que se nos designa es que debemos ser cautelosos, porque sino se sembrará más y se producirá una sobreoferta en el mercado, lo cual hará que el precio baje perjudicando al agricultor… En la selva es un escenario diferente, partiendo de la disponibilidad hídrica. Tiene tres cosechas, porque la cantidad de agua y el clima son apropiados”, mencionó.
Disponibilidad
Actualmente, el reservorio Tinajones cuenta con una capacidad de 93 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales 60 son considerados reserva técnica, por lo cual el volumen útil es de 33 millones. Según Paz Veliz, el uso poblacional está asegurado no solo por el reservorio, sino por el aporte de los mismos ríos. La dotación que se le entrega a EPSEL para todo Lambayeque es de mil 780 litros por segundo.
Sin embargo, advirtió que el reservorio Tinajones fue diseñado para atender 68 mil hectáreas y actualmente se abastece a 118 mil, lo cual no se condice con el nuevo marco de gestión del agua, que establece su uso óptimo con riego tecnificado y con cultivos que no tengan tanta demanda hídrica.
A este problema se suma que hay 40 mil hectáreas que no cuentan con derechos de permiso. Son áreas para cultivo transitorio como el chileno, la menestra, el algodón o el maíz, que requieren de poca agua y se abastecen durante tres o cuatro meses al año, que forman parte del período de lluvias.
“Estamos evaluando el superávit hídrico, todo derecho que se viene dando está siendo evaluado según la disponibilidad hídrica del valle. Lo lógico es ya no ampliar la frontera agrícola. Hablamos de 118 mil hectáreas, con ello la demanda es bastante y se generan problemas. En cada estudio venimos midiendo y evaluando la disponibilidad que cada usuario nos sustenta para seguir otorgando estos permisos en coordinación con las juntas de usuarios, porque ellos nos indican hasta dónde van los cultivos, la infraestructura hidráulica, en suma, los requisitos para contar con este derecho”, aseveró.
Asimismo, indicó que las actividades de mantenimiento (descolmatación) de canales, las cuales ayudan a mejorar el sistema de captación, se realizan una vez al año, aunque hay canales internos en los que se desarrolla hasta dos veces al año, para la campaña grande y la chica.
Desorden
Por otro lado, comentó que la escasez hídrica también se agudiza por el desorden en la planificación y ejecución de las campañas agrícolas. Comentó que, cuando fue designado (febrero de este año), uno de los problemas que tuvo fue la capacidad del reservorio, pues se habían sembrado 55 mil hectáreas de arroz, pese a que se habían planificado muchas menos. Sin embargo, como ANA se vieron obligados a atender a todos los productores, a fin de evitar que tengan pérdidas económicas.
“Es un desorden. Si tenemos planificado 25 mil hectáreas, por qué sembramos 10 mil o 15 mil más. Eso debe sincerarse. Sé que el arroz es un cultivo con un mercado tan amplio que todos quieren sembrarlo, pero no reparan en si el suelo es apto o no, por ejemplo. Tenemos áreas de cultivo donde se gasta casi el doble de agua que en una apropiada. Si la dotación es de 14 mil litros por hectáreas, hay algunas que requieren de 20 mil o 30 mil”, cuestionó.
En tanto, apuntó que se autorizó el cultivo de dos mil 400 hectáreas de algodón, cuya instalación terminó el 15 de noviembre. Dichos cultivos demandan 20 millones de metros cúbicos de agua, pero aún no se conoce la cantidad exacta del área que se ha sembrado.
Otras medidas
En línea con lo expuesto, indicó que la ANA, a través de la Secretaría Técnica del Consejo de Recursos Hídricos, trabaja articuladamente con la Junta de Usuarios en la reforestación de la parte media y alta de las cuencas.
Asimismo, realizan estudios hidrogeológicos en algunas cuencas para determinar el volumen explotable del agua subterránea en lo que corresponde a la Autoridad Local del Agua – ALA Chancay Lambayeque.
“Le digo a todos los agricultores que las decisiones que tomamos como ente rector no son por capricho, sino que obedecen al escenario hidrológico. Preferimos no aventurarnos en una campaña, antes de que inviertan dinero y luego les debamos decir que no tenemos agua para atenderlos. Estamos trabajando en la planificación responsable de la siembra y las decisiones que tomamos son técnicas, sin perder la mirada al tema social y económico”, concluyó.
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