Cada vez son más los jóvenes que se suman al clamor popular de un cambio de rumbo en la gestión municipal de Chiclayo, que hasta el momento no ha dado resultados. Una de estas jóvenes es Jessica Pérez Bravo, ingeniera industrial de profesión, quien resaltó la actitud de la ciudadanía de protestar contra la administración de Marcos Gasco Arrobas, pero hizo hincapié también en la importancia de ofrecer propuestas que acompañen las manifestaciones.
“Estuve presente en la marcha nacional que se realizó a raíz de la vacancia del expresidente Martín Vizcarra y puedo dar fe de que la manifestación no era solo contra Manuel Merino, sino contra la corrupción en sí. Tampoco pasa solo por un tema nacional, sino que también es local. Es la indignación de muchos ciudadanos que ven que no se realizan las obras que necesita la ciudad. Lo que sí creo es que las protestas deben ir acompañadas de propuestas. Si se pide la salida de Marcos Gasco, sería bueno saber qué se hará después, que quien venga cumpla con lo que requiere la ciudad y realmente se haga una mejora”, mencionó.
Problemas
Pérez Bravo señaló que si bien el plan de gobierno de más de 90 páginas del alcalde Marcos Gasco contiene propuestas en cuanto a residuos sólidos, transporte, medio ambiente, informalidad y sistema vial, ninguna se ha cumplido. Por ello, invitó a los ciudadanos a cuestionar en las próximas elecciones a los candidatos sobre cómo piensan realizar los ofrecimientos que hacen en campaña.
“Este no es un problema solo de la actual gestión, sino de las anteriores. Creo que cuando uno se propone algo, debe cumplirlo. Si él sabía de esta situación, debió realizar propuestas viables. En todo caso, si él ve que su gestión no da para más, debe dar un paso al costado para que alguien con mayor capacidad lo haga. Hay muchos chiclayanos talentosos que se han ido a otros lugares porque aquí no les dieron las oportunidades. Yo converso con otros jóvenes y me cuentan que tienen proyectos en distintos temas, están allí, pero no se toman en cuenta”, acotó.
Asimismo, señaló que el burgomaestre propuso en su plan de gobierno trabajar con el presupuesto participativo (proceso en el que las autoridades y la población deciden la prioridad de los recursos), pero hasta ahora no se ha visto el diálogo con las organizaciones de base ni las juntas vecinales. A ello se suma que la actual administración solo ha ejecutado el 43 % de su presupuesto, pese a las carencias de la provincia.
“Uno sale a las calles y ve las deficiencias de la actual gestión. Hay muchas obras por hacer, pero las que sí se realizan, se hacen mal. Ejemplo de estos es el parchado de las pistas que nunca dura. Viene una lluvia y al día siguiente vuelven a su estado anterior. No queremos soluciones a corto plazo, sino que se invierta bien y las obras duren”, aseveró.
Anotó que el alcalde debe hacer un ‘mea culpa’ y, en caso de continuar al frente de la administración municipal, rodearse de un equipo técnico, especializado en cada tema.
Reciclaje
Por otro lado, la ingeniera industrial afirmó que los ciudadanos también pueden empezar a cambiar la ciudad desde casa, mediante actividades sencillas como minimizar el uso de bolsas plásticas y priorizar el uso de otras de material como la tela, el yute o el tocuyo. Asimismo, aconsejó usar un coche para hacer las compras en el mercado y tomatodos para evitar las botellas de plástico.
Del mismo modo, resaltó que muchas empresas también estén usando empaques de material biodegradable para la presentación de sus productos y que en general ahora se pongan en marcha propuestas ecológicas. Todo ello – aseveró – debe ir acompañado del esfuerzo municipal por poner tachos de basura en las calles e implementar infraestructura para darle el debido tratamiento a los residuos sólidos.
“La basura en sí es un negocio, lo que botamos se puede reutilizar en compostaje. Además, se le puede dar otro uso al plástico, al vidrio, al cartón. Creo que privatizar el servicio del recojo de residuos sólidos sería una solución espléndida. Si tuviéramos la cultura de segregar la basura, sabríamos que eso que botamos es insumo para el negocio de otra persona. No pagaríamos por la limpieza, nos pagarían a nosotros por nuestra basura. Me parece que esa mirada no la ha tenido Marcos Gasco, quizá porque su visión es muy micro”, manifestó.
Mencionó que la gestión municipal podría empezar con proyectos piloto de residuos sólidos en algunas urbanizaciones y – según su funcionamiento – replicarlo en más zonas.
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