Desde hace 56 años, la Congregación de Religiosas Franciscas de la Inmaculada Concepción regenta la Institución Educativa Privada Santa María Reina, formando a ciudadanas con una sólida base cristiana y humana. Para lograr esto, la oferta educativa que brinda el colegio se basa en tres dimensiones: personal, cognitiva y espiritual, las cuales no se han visto melladas, pese a las dificultades que trajo consigo la pandemia por el Covid-19.
La directora de la institución, Aleida Alejandrina Carrasco Correa, señaló que la institución ya había tenido una experiencia previa en la educación virtual hace tres años, debido al Fenómeno de El Niño Costero. Sin embargo, la continua extensión de la emergencia sanitaria las obligó a cambiar de estrategia metodológica para que la propuesta educativa no se vea distorsionada.
“En un primer momento a los profesores se les acumulaban 200 o 300 correos con los trabajos de las estudiantes de tres años a quinto de secundaria y eso a mí me preocupó. En las reuniones fraternas que teníamos conversábamos sobre estos procesos y comenzamos a indagar sobre otras herramientas para que este trabajo sincrónico y asincrónico virtual sea más ágil, tanto para las alumnas como para las maestras”, mencionó.
Fue así que se tomó la determinación de que cada maestro tenga por lo menos tres herramientas digitales para desarrollar los procesos académicos, incluidos los equipos docentes de formación personal y espiritual.
PADRES
Carrasco Correa señaló que la participación de los padres ha sido de cerca del 80 %. El otro 20 % restante no ha tenido una participación muy activa a causa de los problemas de conexión y el retorno de algunas familias a sus lugares de origen. No obstante, eso no ha sido impedimento para que se realice un programa de tutoría en el colegio, que consiste en que el personal administrativo y docente llamen a las familias de las niñas y jóvenes que no lograban conectarse a las clases, a fin de brindarles asistencia académica y emocional.
“En el proceso de enseñanza-aprendizaje hay un trípode: familia, escuela y estudiante. La participación del padre ha sido de mucha responsabilidad, sobre todo con las más pequeñas, porque las niñas desde quinto grado en adelante ya pueden autogestionar su aprendizaje, pero las menores necesitan de la participación de un adulto. Tuvimos dificultades con los padres por el tema del trabajo y la economía. La mayoría decidió reservar la matrícula”, contó.
Pese a ello, de las mil 400 niñas que estaban matriculadas en la institución a inicios de año, actualmente mil 370 continúan sus estudios de forma normal.
Sobre las protestas de los padres de familia que tuvieron lugar en mayo, Carrasco Correa refirió que estas fueron obra de un grupo relativamente pequeño de 200, quienes no estuvieron de acuerdo con las decisiones económicas que se adoptaron el colegio. Explicó que la situación financiera del colegio no les permitió hacer una reducción mayor de las pensiones, sin que esto afectase la calidad educativa.
ACREDITACIÓN
Por otro lado, manifestó que la IEP Santa María Reina consiguió la acreditación internacional por parte de una acreditadora mexicana que evalúa 72 estándares de los colegios católicos a nivel mundial.
Esta certificación tuvo validez por tres años, por lo cual en el 2018 el colegio comenzó el proceso de reacreditación, que dura tres años. Sin embargo, a causa de la pandemia no han podido alcanzarlo este año, aunque se continúa en el proceso de validación.
CAPACITACIONES
Asimismo, señaló que los docentes han recibido tres capacitaciones en herramientas digitales, además de las continuas que se hacen en temas académicos. Estas charlas son extensivas al personal administrativo y de apoyo.
Indicó que en el replanteamiento del programa curricular no se han dejado de lado las áreas como educación artística, en la cual las niñas hacen danza, música y teatro. Además, el área de Tutoría y Orientación Educativa – TOE, ha seguido con sus actividades de forma normal, añadiéndole a su contenido las charlas psicológicas para mitigar los efectos del Covid-19 en las alumnas que han sufrido pérdidas de familiares cercanos.
“Los invito a no perder la esperanza. El Papa Francisco nos dice siempre que el virus será temporal, pero la fe no debe acabar. El señor estará siempre con nosotros. Démonos el tiempo de escuchar y leer el evangelio. Lo encontraremos a Jesús predicando, enseñando, curando, caminando con la gente. A eso estamos llamados, a vivir el evangelio con humildad, sencillez y en silencio. Hay que buscar qué espera Dios de nosotros”, concluyó.
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