Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL, dos millones 700 mil empresas quebrarán en Latinoamérica a causa de la pandemia por el Covid-19, de las cuales el 90 % son micro, pequeñas y medianas. Dicha proyección supone que por lo menos dos tercios del empleo en el Perú se perderían. Al respecto, Ives Huaytán Matallana, director de Reestructuraciones Financieras de la empresa RESTRUCTURE, apuntó que una de las medidas para mitigar esta situación es la formación de consorcios.
Huaytán Matallana indicó que si bien las ganancias se compartirán, también bajaría la inversión individual, lo mismo que el riesgo a asumir pérdidas, en caso se agudicen nuevamente las medidas restrictivas ante un eventual rebrote de casos positivos del Covid-19.
Resaltó que, primero, es necesario realizar un diagnóstico de la empresa, identificando las contingencias contables, tributarias y legales, a fin de implementar acciones que ayuden a conseguir el financiamiento, que no necesariamente provenga de la banca tradicional.
"Es importante que no tiremos la toalla y sigamos buscando formas de mitigar el impacto de la crisis y reconvertir al personal. Por ejemplo, si antes el empresario tenía tres o cuatro líneas de negocio que no le rendían, ahora debe concentrarse en solo una o dos. Hay empresas en diversos sectores que pueden ser adquiridas. Eso debe ser evaluado por los accionistas. De repente, un competidor que está en una mejor situación puede darle al empresario el capital al que no tiene acceso y compartir los riesgos con otros", precisó.
Añadió que la prioridad es evitar incumplimientos con los trabajadores, bancos o la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria - SUNAT.
"No hay que esperar estar en un escenario de morosidad para recién salir desesperadamente a buscar una reestructuración, porque este proceso toma entre 30 a 60 días. Si uno hace su proyección de ventas, margen e ingresos, y no toma en cuenta las contingencias, pueden pasar hasta cuatro meses para que recién se dé cuenta que solo ganará la mitad o quizá nada y recién reaccionar cuando ya viene la SUNAT. Esa forma de trabajar no es sostenible", resaltó.
Nueva normalidad
Asimismo, manifestó que los emprendimientos deben adaptarse a la nueva normalidad, tal como lo hizo la tradicional panadería San Antonio, en Lima, que reconvirtió su giro de negocio en una bodega.
"Si tenemos la propiedad de los locales, debemos pensar en cómo sacarles el máximo de rentabilidad que podamos. Si somos un restaurante, tendremos la mitad del aforo, pero podemos seguir cocinando para hacer delivery, pedidos especiales a las oficinas aledañas que se vayan reactivando. Se puede reconvertir al personal en repartidores, ya que no se necesitan tantos mozos o cocineros", anotó.
Refirió que esa crisis supone una oportunidad para replantear muchos negocios y maximizar la utilidad de los recursos. Por el momento, aconsejó dejar de lado cualquier emprendimiento que recién estuviese iniciándose o cuya rentabilidad sea a largo plazo.
Acotó que hay algunos negocios cuyo ciclo de pagos son a tres o seis meses desde la entrega del producto o servicio, para los cuales es primordial aprovechar el apoyo que brinda el gobierno como el Fondo de Apoyo Empresarial a las MYPE y los subsidios, a fin de darle un poco de estabilidad a las empresas.
Consejos
Sumó a los consejos señalados el buscar la eficiencia operativa, es decir, evitar desperdicios, mermas, las horas-hombre que no se necesitan o la maquinaria en desuso. Sobre lo último, indicó que esos son activos que - antes de su deterioro - es mejor "rematarlos" para pagar deudas y obtener dinero en efectivo que inyecte liquidez al negocio, sobre todo en este contexto en que los bancos son renuentes a otorgar créditos.
"Ningún accionista o gerente quiere despedir personal, llegar a cerrar su empresa. Debemos entender que el pago de las obligaciones permitirá que el resto haga lo mismo. Si yo no les pago a mis proveedores, ellos no le pagarán a su personal, a los bancos. Todos tenemos responsabilidad en la cadena de pagos. Para eso debo sincerar a mi empresa y saber cuánto puedo vender en el próximo trimestre y el otro año, en la medida de la reactivación económica", subrayó.
Finalmente, señaló que las empresas deben estar preparadas para recibir el efecto multiplicador positivo de las obras de la Reconstrucción Con Cambios y Arranca Perú, las cuales generarán necesidad de venta de menú, confección de uniformes, servicios de vigilancia, entre otros.
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