El abogado Norbel Mondragón Herrera, presidente de la Comisión de Desarrollo, Solidaridad y Justicia – COSDEJ, refirió que en lo que va de la emergencia sanitaria cuatro dirigentes medioambientales han sido asesinados, lo que evidencia el grado de desprotección que viven las comunidades indígenas en el país.
“En lo que va de la pandemia hay cuatro dirigentes medioambientales asesinados y nadie dice nada. Eso es lamentable. Miremos lo que pasó en Chaparrí, cuando mataron a un guardabosque que se oponía a que esa reserva sea colonizada y depredada”, señaló Mondragón Herrera en referencia a Napoleón Tarrillo, comunero de Chongoyape, cruelmente asesinado en el 2018.
El crimen más reciente fue contra Roberto Carlos Pacheco Villanueva, líder forestal de Madre de Dios, asesinado el 11 de septiembre pasado. Pacheco Villanueva, de 34 años, era hijo del conocido ambientalista Demetrio Pacheco, y fue asesinado cuando salió a recorrer su concesión forestal ubicada en la margen derecha de la carretera Interoceánica.
El líder ambientalista murió tras recibir dos disparos, uno de ellos en la cabeza. Junto con su padre, había denunciado ser víctima de amenazas de muerte por parte de invasores ilegales que ingresaban a su propiedad.
En abril fue asesinado Arbildo Meléndez Grandes, jefe de la Comunidad Nativa Unipacuyacu (Huánuco).
Según Ojo Público, Arbildo Meléndez salió de su comunidad, ubicada en el distrito de Codo del Pozuzo, provincia de Puerto Inca, en busca de provisiones. Unas horas después fue hallado muerto en medio del bosque con un disparo en el cuerpo. El apu cacataibo solicitaba desde hace varios años la titulación de tierras de su comunidad y ello había generado disputas con invasores que lo habían amenazado de muerte en reiteradas ocasiones.
DESATENCIÓN DEL ESTADO
Norbel Mondragón, reconocido activista de los derechos humanos, añadió que la situación actual de las comunidades nativas y los pueblos originarios es preocupante, mientras que la respuesta del Estado no es suficiente para atender sus demandas, que tienen que ver con problemas que se arrastran desde antes de la pandemia por el Covid-19.
“El Estado no solo debe tener consciencia de ello, sino también sensibilidad. De nada o poco ha servido la intervención estatal respecto a la pandemia. Antes de la pandemia estas comunidades ya tenían problemas de educación, salud y accesibilidad, así como de contaminación severa por los derrames petroleros. Nosotros aún no somos conscientes que la fuente de vida de esas comunidades es el espacio en el que se encuentran, sus bosques y sus ríos. Sin embargo, estos son talados o contaminados por la explotación petrolera o la minería ilegal”, denuncia.
Añadió que la inadecuada atención de los problemas de los pueblos originarios es caldo de cultivo para nuevos conflictos sociales.
Según la Defensoría del Pueblo, hasta mayo de este año había 188 conflictos sociales en el país.
“Realmente es trágico, una realidad que vive el país, pero que no sabemos observar y entender. Es lamentable que los gobierno poco o nada han hecho, por eso es que nacen los conflictos sociales. Felizmente el Tribunal Constitucional ha manifestado que el derecho a la protesta no puede ser relacionado al delito de extorsión. Que haya actos vandálicos o violentos en determinados casos, debe ser castigado, pero no el hecho de reclamar por derechos constitucionales como el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la vida digna o al agua”, enfatizó.
MUERTE DE SANTIAGO MANUÍN
Mondragón Herrera lamentó que una de las víctimas mortales del Covid-19 sea el dirigente awajún Santiago Manuín Valera, uno de los líderes de la protesta indígena contra los decretos aprobados en el segundo gobierno de Alan García Pérez para impulsar la inversión privada en el territorio amazónico.
Manuín Valera fue trasladado a Chiclayo, falleciendo el 1 de julio en el Hospital Luis Heysen Incháustegui de EsSalud.
“He tenido la suerte de trabajar como abogado, durante nueve años, litigando en el caso del Baguazo y conocer la realidad del mundo awajún, wampis y amazónico, que es interesante, porque tiene otra formación de ciudadanía. Frente a la pandemia estas son algunas de las poblaciones más vulnerables y lamentable que pese a su clamor de ayuda, el Estado tenue y tímidamente ha podido asistirlas. Lamento la pérdida de quien yo defendí en su momento, como es Santiago Manuín Valera, una persona preclara, gente valiosa para el bienestar y desarrollo de los pueblos, en este caso de los pueblos indígenas”, manifestó.
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