En diciembre del 2018 se promulgó la Ley N° 30884, Ley que regula el plástico de un solo uso y los recipientes o envases descartables de poliestireno expandido (tecnopor) para alimentos y bebidas de consumo humano en el territorio nacional, a fin de contribuir en la concreción del derecho que tiene toda persona a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida.
Sin embargo, con el inicio de la pandemia por el Covid-19 y la necesidad de garantizar la bioseguridad de las personas y los productos que consume, la utilización del plástico de un solo uso se ha incrementado considerablemente.
Al respecto, el abogado Edson Espinoza Meléndez, especialista legal de la Dirección General de Asuntos Ambientales del Ministerio de la Producción, señala que una de las consecuencias directas de la emergencia sanitaria es el incremento en la producción de residuos sólidos, muchos de ellos contaminados.
IMPACTOS
“Cuando se inició la cuarentena empezamos a ver un panorama muy grato, como la presencia de delfines en la Costa Verde, en Lima, aves costeras y un mejoramiento de las condiciones ambientales a nivel mundial. Sin embargo, con el tiempo se ha evidenciado que esta situación de emergencia sanitaria ha generado una sobredemanda de plásticos de un solo uso y de productos químicos para la limpieza y desinfección”, refiere.
Comenta que si bien la ley establece una regulación estricta del uso de plásticos, esta considera algunas excepciones cuando se trata de situaciones de salud.
“Desde la promulgación de la ley en diciembre del 2018 y la aprobación del reglamento, el año pasado, empezamos a ver una conducta positiva, aunque forzada, para darle un respiro al planeta respecto al uso de los plásticos. La ley de regulación señala que una de las excepciones es el uso de plásticos por razones de higiene, seguridad y salud. En consecuencia, es factible invocar dicha excepción ahora que se han reactivado las actividades económicas, sobre todo las referidas a la comercialización de alimentos”, detalla.
Según el Ministerio del Ambiente, al inicio de la emergencia sanitaria, cada ciudadano generaba un estimado de dos kilos de residuos plásticos contaminados (guantes y mascarillas).
“Aún no se ha estimado cuánto plástico se está usando para la protección de los alimentos por el servicio de delivery. Tenemos dos grandes variables: plásticos de un solo uso para productos, y guantes y mascarillas que usa la población”, señala Espinoza Meléndez.
Una manera de estimar los volúmenes de uso de plástico en los servicios de delivery es la recopilación de su promedio de pedidos diarios, semanales y mensuales. Sin embargo, dicha estadística solo es posible recogerla de los establecimientos formales autorizados por el Ministerio de la Producción para el expendio de alimentos a domicilio.
En el Perú, siendo el 70 % de las actividades económicas informales, el cálculo preciso resulta prácticamente imposible.
RESIDUOS CONTAMINADOS
El representante del Ministerio de la Producción indica que otro serio problema es el tratamiento de los materiales plásticos biocontaminados que se producen tanto en las viviendas como en los centros hospitalarios, donde se trata a los pacientes con Covid-19, lo que representa un alto riesgo para el personal de limpieza de las municipalidades, aun cuando de acuerdo a ley estos no están obligados a su recojo, traslado y tratamiento.
La norma vigente relacionada a residuos sólidos señala que las entidades prestadoras de servicios de salud están obligadas a contratar empresas especializadas en el tratamiento de residuos hospitalarios, desligando a las municipalidades de dicha responsabilidad.
“La Defensoría del Pueblo ha hecho mención, en uno de los informes, a la gestión de residuos en el marco del Covid-19. Lo que se advierte es un problema de sobregeneración de residuos contaminados en el domicilio, los cuales terminan siendo gestionados por los servicios municipales, generando un riesgo de contaminación a quienes tienen contacto con estos. De acuerdo a ley, estos deben ser separados de los residuos ordinarios y manejados de manera especial”, enfatiza Edson Espinoza.
Añade que los residuos contaminados deben ser traslados en condiciones especiales a rellenos diferenciales, a fin que sean inertizados.
“Lamentablemente adolecemos a nivel nacional de infraestructura adecuada para el tratamiento de residuos contaminados y solo en algunas ciudades existen empresas que tienen rellenos de seguridad, por lo que la tarea es asumida por los municipios. Sin embargo, esto no exime de que se realicen mecanismos de fiscalización por parte de los entes especializados”, manifiesta.
Deja tu Comentario