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PESE A LA CRISIS: EMPRESARIO AZUCARERO PAGA MÁS DE DOS MILLONES DE SOLES EN IMPUESTOS AL ESTADO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1171

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  • El empresario azucarero Ernesto Flores Vílchez exhorta al tejido empresarial a cumplir con las obligaciones tributarias y trabajar desde la formalidad.
  • Ernesto  Flores sugiere la aplicación de proyectos pilotos de agroexportación para revertir la crisis del sector.

El empresario Ernesto Flores Vílchez conversó con Expresión sobre la situación actual del sector azucarero en Lambayeque, departamento golpeado directamente por la emergencia sanitaria, principalmente por la disminución de la mano de obra debido a la existencia de grupos de riesgo, pero también por la escasez de recurso hídrico en el valle Chancay – Lambayeque.

 

“La pandemia, a los empresarios del sector alimentos nos ha  chocado bastante porque las ventas han bajado. La producción disminuyó porque la industria azucarera atraviesa tremendos problemas, pues no podemos importar equipos por la pandemia. Las compañías en Lima aún no están produciendo con normalidad y hay muchos repuestos que las fábricas necesitan y se deben mandar a confeccionar de acuerdo a sus características. No es como comprar un repuesto estándar”, explica.

Detalla que hay repuestos cuya elaboración demora entre dos y tres meses.

Por otro lado, indica que debido a la pandemia no todos los trabajadores del sector están yendo a laborar, debido a que existen grupos de riesgo. Esto tiene un impacto directo sobre los indicadores de productividad.

“El equipo humano, que es de gran importancia para la industria, no está al 100 %. Las empresas están prácticamente al 50 % de su capacidad. Como empresario le vendo caña a una de las empresas azucareras más grandes que hay en Lambayeque y, debido a los problemas que se presentan en la fábrica, la caña está almacenada uno o dos días. La caña, una vez cortada y quemada se debe transportar de inmediato a su proceso. Si no se procesa rápido se pierde gran parte de la rentabilidad”, explica.

Una tonelada de caña, normalmente, puede generar hasta 120 kilos de azúcar. En Lambayeque, Agrolmos, del Grupo Gloria, sí llega a ese máximo. En tanto, Pucalá obtiene 95 kilos por tonelada, mientras que Pomalca entre 100 y  105. Para alcanzar mejores niveles de productividad se requiere de más inversión.

Flores Vílchez comenta que la escasez de agua también es muy preocupante. El reservorio Tinajones está en su capacidad mínima y no se está habilitando el agua para la agricultura. Este problema va a generar serios problemas en la producción, al punto que muchas plantaciones de caña se están secando.

 

ALTERNATIVA

El empresario sugiere que una buena alternativa para revertir la crisis del sector es la aplicación de proyectos pilotos de agroexportación, toda vez que requieren de menor cantidad de agua para riego, generan mayor mano de obra y los productos tienen mayor rentabilidad en el mercado.

“La agroexportación es el boom ahora en el país y se están dando muy buenos resultados con cultivos como la uva, la palta y los arándanos, por lo que creo que se deberían tomar algunas decisiones para que las empresas azucareras también puedan orientarse a ello”, señala.

Anota que se debe concientizar a nivel social, porque si no se hace de ese modo, “la gente al ver que los terrenos de sus empresas están reconvirtiéndose en otros cultivos asumirán que se está llevando a la quiebra a la industria azucarera”.

“Los trabajadores aman su fábrica, están acostumbrados a ese tipo de producción, por eso se tiene que hacer un trabajo social con ellos”, indica.

Refiere que en el sector azucarero de Lambayeque se tiene que hacer sí o sí por lo menos un plan piloto de agroexportación, en al menos el 10 % de todas las áreas de cultivo para dar trabajo a las amas de casa.

“Las esposas no pueden vivir únicamente de la economía del esposo, deben tener ingresos propios y en la agroexportación hay mucho trabajo manual. Si se logra, se haría un buen trabajo social y se mejoraría la economía en el sector azucarero”, asevera.

 

PAGO DE IMPUESTOS

Pese a la crítica situación, el empresario comenta que como persona natural ha pagado dos millones 198 mil 986 soles en impuestos al Estado.

El monto se divide en la declaración de impuestos correspondiente al 2017, que asciende a 48 mil 576 soles; 150 mil 432 por el ejercicio 2018 y 144 mil 876 soles por el 2019.

A ello se suman un millón 855 mil 102 soles pagados a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT, por otros conceptos.

“Eso evidencia que - aun cuando los tiempos son difíciles - tenemos la obligación de cumplir con el estado en el pago de nuestros impuestos. Puedo dar testimonio de los beneficios que trae trabajar desde la formalidad, de ahí mi interés de alentar a los emprendedores y empresarios a cumplir con las reglas que establece el estado, a través de las autoridades de control y fiscalización tributaria, para generar mayor desarrollo en el país, porque con nuestros impuestos se construyen obras y mejores condiciones de bienestar para las familias del país”, destaca.

Indica que aún es embarazoso hacer empresa en el país. Sin embargo, considera que no es imposible operar desde la formalidad.

“Pese a las dificultades económicas, sí podemos apostar por la formalización y cumplir con las leyes y normas de nuestro sistema tributario. Finalmente, si se cumple con todo lo establecido se vive tranquilo. La SUNAT, por ejemplo, cuando sabe que has cumplido escrupulosamente con los impuestos y tiene que devolverte lo que pagaste demás, lo hace. Doy testimonio de ello”, señala.

 

TUMÁN

Ernesto Flores comenta que la deuda que mantiene la Empresa Agroindustrial Tumán con su grupo empresarial, contabilizando el dinero dado para la molienda, así como lo desembolsado para la preparación de tierras y otros trabajos, asciende aproximadamente a cinco millones de soles. También se les debe a otros inversionistas.

“Tumán es una empresa con un problema muy serio porque los trabajadores no dejan realizar una gestión de productividad. Actualmente, la empresa no tiene nada. Todo lo que genera se gasta en sueldos, no hay dinero para que invierta en la fábrica o en los campos. La fábrica está muy mal y los campos prácticamente abandonados. No ha habido reinversión”, acota.

Refiere que junto a un grupo de empresarios trataron de ayudar al reflotamiento de la empresa, pero han encontrado trabas en el camino.

“Como se sabe, yo no soy accionista ni socio de Tumán, por lo tanto debo procurar ser prudente respecto a la empresa, porque no hay garantía de recuperar nuestro dinero. A Tumán sí se le puede sacar adelante, pero se necesita el compromiso de todos. La empresa tiene, además de sus trabajadores, una gran cantidad de jubilados, cerca de 900, que son los que más presionan por sus pagos. Ahora están condicionando a que se les pague 500 soles mensuales, pero no hay de dónde hacerlo, porque la empresa a las justas produce para pagar a los activos”, manifiesta.

Añade que, actualmente otro serio problema de la empresa es la invasión de tierras.

“Que administre el mismo trabajador es el peor error que existe, pero no lo entienden. El problema es que están muy divididos y no se entienden. Tan pronto asume una facción, la otra ya está generando inestabilidad. Nosotros hemos ayudado en la siembra de 500 hectáreas, apoyando en todo lo que es el mantenimiento del campo. Para sueldos, no estamos dando nada, porque no hay garantías”, detalla.

 

 

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