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JULIO CÉSAR GARCÍA CUENTA SU VERDAD: “NUNCA AGREDÍ A SILVIA ALCÁNTARA NI A MIS HIJOS”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1094

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La familia de Silvia Alcántara Vásquez, fallecida en enero del 2015, responsabiliza a Julio César García Mejía de haber ejercido violencia sistemática contra ella y sus menores hijos durante la relación que mantuvieron como convivientes tanto en España como en el Perú. Esa es una de las razones por las que se oponen a que el Poder Judicial le otorgue la tenencia de los niños, quienes actualmente viven con su abuela materna, Edita Vásquez Campos.

 

García Mejía, de nacionalidad colombiana, conversó con Expresión haciendo uso de su derecho de réplica, negando en todo momento haber agredido a su expareja y a sus hijos, señalando más bien que es la familia de Silvia Alcántara la que ejerce violencia contra los menores y los priva de relacionarse con él como progenitor.

 

“Tuve una relación con la hija de la señora Edita Vásquez y en el 2009 nacieron mis hijos. La situación en España no estaba tan bien y le pedí a mi señora que viajemos al Ecuador, porque yo viví allá con mi primer compromiso, tengo dos hijos mayores y la familia tiene una empresa grande. El objetivo era trabajar allá para de esa manera tener estabilidad y que mis hijos estuvieran mejor económicamente”, señala Julio César García.

 

Según relata, Silvia Alcántara se negó, supuestamente porque temía que García Mejía retome la relación con su expareja, con quien dice tener “una relación estupenda”. A la negativa, la pareja optó por viajar al Perú en el 2012 e instalarse en la casa familiar de Silvia.

 

ABSUELTO EN ESPAÑA

Previo al retorno, Silvia Alcántara había denunciado a Julio César García por violencia en Barcelona, ciudad en la residían. Sin embargo, al instalarse el proceso judicial ambos se acogieron al derecho de reservarse la declaración, pese a que la fiscalía sí había formulado acusación contra el supuesto agresor. En consecuencia, recogiendo una jurisprudencia del Tribunal Constitucional español, la juez del Sexto Juzgado Penal de Barcelona emitió la Sentencia N° 495-2011, del 14 de octubre del 2011, absolviendo a García Mejía.

 

“Ella (Silvia) me puso una denuncia fraudulenta en España, que en su tiempo fue declarada archivada. Fue transferida a Psicología y ahí se dieron cuenta que ella había sido violentada de niña junto a sus hermanos mayores. Nunca agredí a Silvia y menos a mis hijos. Eso último sería más grave, porque en Europa cuando alguien denuncia algún tipo de violencia contra un menor la policía interviene inmediatamente”, refiere García Mejía.

 

Admite que sí estuvo detenido durante 24 horas como parte de la investigación que realizó la policía tras la denuncia que presentó su expareja, de la que posteriormente se le absolvió.

 

“Si yo la hubiera agredido en España las autoridades me hubieran alejado inmediatamente de los niños. Todo lo que ella denunció, tanto la supuesta violencia en España como en Perú, fue producto de su imaginación. Es lo mismo que ha hecho su madre en mi contra. Silvia sí tenía celos de que volviésemos al Ecuador, cuando supe de la pericia psicológica que le habían practicado me aconsejaron que lo mejor era que viniéramos al Perú y ella pueda superar la violencia vivida por su padre”, relata.

 

LLEGADA Y PARTIDA

Julio César García cuenta que a la semana de llegar al Perú (2012) viajó con destino a Ecuador, pues – según él – Silvia era tratada “como si fuera una esclava por su padre y su hermano”.

 

“No nos dejaban salir, mantenían la puerta con candado y nos tocaba hasta pedir permiso para poder salir a hacer una llamada. Fue como si hubiéramos llegado a una cárcel. El hermano de Silvia maltrataba a los niños, en dos ocasiones me tocó hablar fuerte con él, los empujaba, los levantaba de la cabeza… Yo le pedí a Silvia que nos fuéramos. La convencieron a ella para que me denunciara”, señala.

 

García Mejía muestra una constatación policial del 15 de marzo del 2012 en la que indica que tanto Silvia Alcántara como sus hijos se encontraban “aparentemente en buen estado de salud física y mental”. El documento fue suscrito por los suboficiales Wilmer Correa Carhuatanta y Rossinelly Arce Guadalupe.

 

Consultado sobre los recursos con los que se aseguró la manutención de los niños cuando viajó a Ecuador, responde que con el dinero que ambos trajeron de España, aproximadamente ocho mil euros. En el exterior, Julio César García – afirma – había trabajado como seguridad. “El dinero era mancomunado, era de los dos”.

 

TRAS LA MUERTE DE SILVIA

Como se ha relatado en la edición 1093, García Mejía viajó a Ecuador y no volvió sino hasta después de la muerte de Silvia Alcántara, ocurrida el 21 de enero del 2015. Durante ese tiempo – asegura – el cumplió con enviar importes económicos a la madre de sus hijos para su manutención a través de MoneyGram.

 

A la muerte e Silvia, en circunstancias que su familia considera extrañas y cuya investigación el Ministerio Público decidió archivar por falta probatoria, Julio César García dice que buscó a Edita Vásquez y a sus hijos, allanándose posteriormente al régimen de visitas dispuesto por el juzgado de familia en el que su expareja había iniciado un proceso de tenencia por supuesto abandono del progenitor.

 

Según indica, fue después de la muerte de Silvia que conoció a Consuelo Gonzales Valderrama, en cuya vivienda ubicada en el distrito de Guadalupe, en La Libertad, falleció su expareja. Refiere también que por redes sociales fue contactado por la prima de Silvia, identificada como Mirella Mogollón Vásquez, quien junto a su madre (hermana de Edita Vásquez) Yolanda Vásquez Campos, declararon ante la policía nacional violencia contra los niños ejercida por el hermano de la occisa. De estos hechos alertaron al progenitor.

 

En ambas declaraciones, las familiares de Silvia Alcántara narran hechos de violencia y exposición de los menores al peligro por parte de su hermano, identificado como Carlos Alcántara Vásquez, razón por la que aseguran que la expareja de Julio César García decidió trasladarse a vivir a Mórrope, donde empezó a ejercer su profesión de nutricionista. El objetivo – refieren – era proteger a los niños.

 

“Me informan que Silvia había muerto y que mis hijos corrían peligro, por lo que debía volver a Chiclayo. Ante una noticia de ese tipo regresé a Chiclayo y busqué a la familia de Silvia. A mis hijos les han dicho que yo maté a su mamá, que los voy a matar a ellos, que me los voy a robar del colegio. ¿Quién quisiera ver a su padre así?”, asevera.

 

TENENCIA DE LOS NIÑOS

En mayo de este año, el Primer Juzgado de Familia, a cargo de la juez Carmen Dávila Lombardi, ordenó con una medida cautelar que la tenencia de los niños sea entregada a García Mejía, razón por la que – tal como ha reconocido a Expresión Edita Vásquez y su abogado, Alex Rentería Cachay, “pusieron a los niños a buen recaudo”. Eso significa que los ocultaron de su padre en tanto la cautelar estuvo vigente.

 

La cautelar fue anulada en octubre pasado por la Segunda Sala Civil de Chiclayo, presidida por el juez José Rodríguez Tanta, quien según Julio César García no garantizaba imparcialidad, debido a que siendo este jefe de la ODECMA Lambayeque archivó una queja presentada contra la secretaria del juzgado que – afirma – mantenía una relación cercana a Edita Vásquez.

 

“La sala anuló la medida cautelar sabiendo que los niños estaban secuestrados y por eso es que se ha quejado a la sala. Los menores fueron retenidos ilegalmente por la señora Edita Vásquez, incluso tengo la constatación del Colegio Félix Tello que certifica que los niños no eran enviados a estudiar desde mayo de este año, pero además la pericia psicológica practicada a la señora Edita Vásquez que concluye que presenta un coeficiente intelectual deficiente”, refiere.

 

La pericia a la que hace alusión García Mejía es la N° E752018, de la Dirección Ejecutiva de Criminalística de la Policía Nacional Perú, practicada por la perito Lourdes Castro Guevara a Edita Vásquez Campos el 19 de agosto pasado.

 

“Yo viajé a Ecuador para ir a traer dinero, le dejé a mis hijos una semana y cuando regresé no me dejó verlos y me había puesto una denuncia de abandono. Ella le ha dicho a su hermana que me iba a quitar la custodia de mis hijos, pienso que hay una pretensión económica de fondo”, manifiesta.

 

Finalmente, niega tener algún tipo de relación con la muerte de Silvia Alcántara, aseverando que sí cree en causas naturales debido a que esta habría tenido problemas de salud vinculados a alguna enfermedad hematológica. Leucemia, es lo que señala García Mejía.

 

“Si yo supiera que mis hijos van a estar bien y que no se exponen a ningún peligro, los dejaría con su abuela materna porque creo que sería sano que estén con una persona que los quiere. Pero no es el caso. Mis hijos son manipulados, sufren de alienación parental y están expuestos al peligro por el entorno en el que viven”, concluye.

 respuesta de Dios hará Justicia el 2019-08-11.

Cobarde y bastardo mal nacido mentiroso abusaste y matrataste físicamente y psicologicamente a Silvia y a sus dos hijos cuyas denuncia la tiene la policia de Barcelona- España registrada. Cuyos niños estan bajo tratamiento psicologico y se acuerdan de ese daño psicologico que les hizo ese cobarde y enfermo hombre que cuando estuvieron en Perú seguian los maltratos, cuyas denuncias existen puesta por Silvia en vida y que julio cesar garcia mejia es el primer implicado en el asesinato de la muerte de Silvia. Ya caera la Justicia de Dios y el alma bendita de SIlvia

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