El gerente general de la Asociación Pro Olmos, integrada por los propietarios de las nuevas tierras de la irrigación Olmos, José Lecaros de Marzi, menciona que la agricultura representa el 18 % del Producto Bruto Interno – PBI de Lambayeque y se estima que en los próximos años la participación del sector en la economía se incrementará en dos puntos porcentuales.
A nivel nacional, la agricultura moderna ha generado más de 400 mil puestos de trabajo directo, dinámica promovida por las empresas agroindustriales asentadas principalmente en la franja costera y que se desarrollan en la formalidad. Las proyecciones apuntan a que por cada empleo directo se generan dos indirectos, con lo que el indicador de empleabilidad se incrementa a más de un millón de puestos de trabajo promovidos por la actividad agroexportadora.
“En los últimos 10 años, la pobreza de los pequeños agricultores en la costa disminuyó del 69 % al 28 % y el empleo femenino subió del 35 % al 42 %. Ello demuestra que la agricultura es una de las actividades más inclusivas, pues genera gran cantidad de mano de obra de mujeres”, explica José Lecaros.
El funcionario de Pro Olmos sostiene que a diferencia de la minería, que genera muchas divisas pero pocos puestos de trabajo, la agricultura es la que más empleo genera entre las actividades económicas. Entre el 2012 y el 2018, esta contribuyó con casi el 10 % del PBI nacional.
Por otro lado, refiere que las empresas agroexportadoras crecieron en los últimos 10 años y la tendencia es ascendente. Desde el 2006 al 2017, las ganancias crecieron de dos mil millones a seis mil 300 millones de dólares.
CULTIVOS EN AUMENTO
Hasta el 2017, casi el 15 % de las exportaciones fueron de uva y el 13 % de palta. Hace una década ambos productos casi no formaban parte de la oferta exportable del Perú hacia los mercados internacionales. El crecimiento ha sido exponencial.
En similar situación se encuentra el arándano, un producto que hace cuatro años prácticamente no existía en Lambayeque y que hoy representa el 8 % del total de los envíos al exterior.
“La tendencia es que en los próximos dos o tres años el arándano alcance a las uva y a las paltas. El arándano es el descubrimiento de las agroexportadoras peruanas”, remarca Lecaros de Marzi.
En cuanto a los productos de exportación, el 80 % son frescos y refrigerados. Entre ellos destacan las frutas y los congelados (5 %) y las conservas (15 %). Estados Unidos y Europa son los mercados que demandan dichos productos en mayor volumen.
El año pasado, el Perú fue el primer exportador de espárrago, frejoles secos, quinua y maca, segundo de palta y el tercero de arándano a nivel mundial. Probablemente en los próximos tres años el Perú se convierta en el primer exportador de arándanos en el mundo.
“Las exportaciones agroindustriales significaron el año pasado el 7.2 % del Producto Bruto Interno nacional, por encima del promedio de crecimiento a nivel país. Este es uno de los sectores que evoluciona por encima de la media”, explica.
José Lecaros afirma que la agricultura se ha desarrollado de manera óptima porque el Perú cuenta con condiciones favorables como la ubicación estratégica y la variedad de climas, factores que permiten cultivar todo tipo de productos.
“El Perú, por su ubicación geográfica, tiene facilidades para comercializar con China y Estados Unidos, que concentran casi el 70 % de la demanda mundial y ha sido beneficiado con regiones diversas y ellas brindan todo un abanico de posibilidades para cultivar. Fruto de investigaciones se han adaptado cultivos de otras zonas a la costa. También es interesante destacar que el país tiene un marco legal favorable para la agricultura y eso a los ojos de los inversionistas es interesante. La estabilidad económica y social es saludable”, comenta.
A diferencia de otros países como Argentina y Brasil que tienen grandes extensiones de cultivos, el Perú desarrolla en mayor medida la agricultura en la costa, región que tiene poca área, pero distintas ventajas comparativas como los climas, la ausencia de lluvias arriba de lo normal y mano de obra barata.
“Mientras otros países tienen grandes extensiones destinadas al cultivo de soya o maíz, en el Perú tenemos áreas más pequeñas pero dedicadas a la producción de frutas y hortalizas. La poca disponibilidad de área en la costa nos obliga a sacarle el máximo provecho y la forma de hacerlo es sembrando esos cultivos”, manifiesta.
PROYECTO OLMOS
“Se habla del Proyecto Olmos desde 1924, desde el gobierno del presidente Leguía, quien tuvo la idea clara de que la agricultura es una actividad que genera mucho desarrollo y es el motor que desencadena otros sectores. El proyecto consta de distintos componentes como el trasvase, la irrigación y la generación de energía”, destaca.
El componente trasvase consiste en conectar dos cuencas con un túnel de 20 kilómetros que pasa por debajo de la Cordillera de los Andes a fin de generar desarrollo económico y mejorar las condiciones de vida las personas en la vertiente del Pacífico.
Asimismo, el componente de energía consta de la construcción de dos centrales hidroeléctricas y, en tercer lugar, la irrigación de tierras áridas con condiciones climáticas muy favorables para la producción agrícola. Con el proyecto se incrementará el potencial del Sistema Interconectado Nacional de Energía en la zona norte del Perú y, como ya sucede actualmente, se ha ampliado la frontera agrícola regional.
Olmos irrigación tiene dos componentes: Valle Viejo y Tierras Nuevas. Valle Viejo consta de cinco mil 500 hectáreas para beneficiar a pequeños agricultores y el segundo componente abarca 38 mil hectáreas, de las cuales, a la fecha, se encuentran en producción del 21 %.
“Es la primera concesión de irrigación autosostenible en el Perú en la que existe mucho aporte del sector privado y cuenta con servicios comunes como los caminos, un condominio agrícola, red eléctrica, red de distribución de agua y otros”, finaliza.
OLMOS EN LA ACTUALIDAD
Lecaros de Marzi destaca que en la irrigación Olmos se desarrolla agricultura a gran escala con lotes de más de 250 hectáreas, cuyos propietarios tienen títulos inscritos en registros públicos y saneados física y legalmente.
El Valle Nuevo cuenta con un sistema de distribución de agua presurizada a través de tuberías que llegan hasta cada uno de los lotes, permitiendo una dotación de agua superficial por cada lote de 10 mil 400 metros cúbicos de agua por hectárea al año.
“Existe además una red de caminos y accesos y un punto de energía conectado a la red nacional de transmisión. En el Valle Nuevo de Olmos, además, se paga el agua más cara del país: 0.07 centavos de dólar cada por metro cúbico bajo la modalidad ‘take or pay’; es decir, los empresarios pagan el recurso lo usen o no”, menciona.
La mano de obra disponible en un radio de 80 kilómetros es de aproximadamente 25 mil personas y la ubicación del Valle Nuevo es a 200 kilómetros de distancia del puerto de Paita, en Piura.
“A cuatro años de iniciadas las operaciones en la irrigación Olmos tenemos 21 mil de las 38 mil hectáreas sembradas y abastecidas íntegramente con riego tecnificado, generando 12 mil empleos directos de los cuales el 80 % son ocupados por olmanos. Además, se han generado 20 mil empleos indirectos”, señala.
Las inversiones realizadas en el Valle Nuevo de Olmos suman a la fecha 750 millones de dólares, de las que se desprenden 135 millones de dólares pagados al Estado como Impuesto General a las Ventas – IGV.
“Desde Olmos se ha logrado exportaciones estimadas en más de 150 millones de dólares”, resalta el gerente de Pro Olmos.
Deja tu Comentario