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CARLOS BURGOS: “NUEVAS AUTORIDADES DEBEN TRABAJAR CON LA SOCIEDAD CIVIL”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1094

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La posición del Colegio de Ingenieros del Perú – CIP, ha sido firme en defensa de los intereses locales, como también al momento de denunciar la irregular ejecución de obras a nivel municipal y regional. Al término de su gestión como decano, Carlos Burgos Montenegro hace un balance de lo que ha sido el 2018 tanto para Lambayeque como para la orden profesional.

 

Desde su óptica como decano del Colegio de Ingenieros en Lambayeque, ¿cree que ha sido un año difícil? ¿Las expectativas eran mucho más altas respecto a la reconstrucción, por ejemplo?

Ha sido un año decepcionante en todos los aspectos. Respecto al progreso y desarrollo como región, poco o nada se ha podido avanzar.

 

Sobre la reconstrucción, al asumir la presidencia de la República, Martín Vizcarra convocó a los consejos departamentales del CIP de las regiones afectadas y en esa oportunidad le solicitamos las correcciones del caso y destrabar varias normas dadas por el Congreso de la República para pisar más al acelerador, porque a duras penas se había avanzado un 8 %.

 

Habiendo transcurrido más de un año no hemos avanzado casi nada. Lo único que se ha hecho, como lo vemos, es el manejo corrupto de los recursos, tal y como se ha demostrado en la Municipalidad Provincial de Chiclayo.

 

¿Existe desazón en las instituciones por lo sucedido?

Lo único que sigue causando es indignación en la sociedad civil, tal como ha pasado cada vez que el Colegio de Ingenieros salía a denunciar un hecho de corrupción en alguna obra. Lo sucedido nos deja un sabor amargo.

 

Ahora sabemos que el primer vecino de Chiclayo se sentía empoderado, el todopoderoso, el sobreprotegido por autoridades, congresistas de la República, ministros y fiscales. El gran perdedor con todo esto es el pueblo.

 

En todos los aspectos no hemos avanzando en nada. Seguimos de tumbo en tumbo y pagando sabe Dios qué cosas los lambayecanos. No nos merecemos en absoluto nada de lo que sucede, aunque eso pasa también por no saber elegir a nuestras autoridades.

 

¿Lo que ha pasado con el alcalde David Cornejo y después con el alcalde de Olmos confirma que en Lambayeque no se aprendió la lección que debió entenderse después de la caída del gobierno de Roberto Torres, en el 2014?

Exacto. Lambayeque requiere de autoridades que actúen de cara a nuestra necesidad y dispuestas a escuchar lo que la sociedad civil le viene solicitando.

 

Si esto no se da, ellos llegan pensar que para llegar a ser el primer vecino o la autoridad solo se necesitan millones de soles para luego dedicarse a recuperar esa plata con la corrupción. Ese es el problema de fondo.

 

¿Confía en que las próximas autoridades regionales y municipales darán la talla respecto a la demanda de la sociedad civil y no serán más de lo mismo como ha sucedido en Chiclayo?

Espero que estos grandes errores sirvan de lección, que las nuevas autoridades entiendan que solamente escuchando y trabajando de la mano con la sociedad civil y reformulando los presupuestos asignados para priorizar las obras necesarias se obtendrán buenos resultados.

 

Hay necesidad, a nivel regional, de remover al Consejo de Competitividad, porque hay asientos que guardan total incoherencia con lo que nuestra región requiere para lograr el desarrollo y liderazgo en el norte del país.

 

Sí debo saludar la voluntad del gobernador electo por reunirse con el Colegio de Ingenieros. El próximo alcalde de Chiclayo aún no lo ha hecho, pero sí ha expresado su voluntad de coordinar con la sociedad civil. Espero que bajo ese concepto los alcaldes provinciales también trabajen por Lambayeque.

 

Eso sí, el gobernador regional Anselmo Lozano no va a tener 15 ni 20 años en la región para mostrar sus resultados como lo hizo en La Victoria. Solo tiene cuatro años y por tanto debe sentar las bases para cambios a largo plazo con una visión integral.

 

¿Cuáles deben ser las prioridades de Lozano Centurión teniendo en cuenta que el período es corto?

Él tiene que olvidarse del tema de recojo de basura. Esa es una labor en la que solo puede ayudar con maquinaria. Lo que él debe pensar es de una manera inmediata es trabajar por el Terminal Portuario de Lambayeque. Debe trabajar en ese frente y también en el Plan Hidráulico.

 

Mi posición es que para que alguien asuma una institución no solamente debe tener una alta dosis de tecnicismo, sino también la capacidad de manejar problemas sociales y saber escuchar. Como gobernador, Anselmo Lozano deberá mostrar ambas capacidades, sobre todo si quiere sacar adelante el Plan Hidráulico y obras como Las Delicias, La Montería, Sicán y La Calzada. Que no suceda como con Tinajones, cuya segunda etapa fue dejada en el olvido.

 

Es probable que el próximo año nuevamente ocurra el Fenómeno El Niño. El ENFEN ha confirmado que existe un 75 % de probabilidades de repetir los episodios de lluvias por encima de lo normal. ¿Cuál es el mensaje a las autoridades que se van y a las que entran?

No se ha avanzado nada en preparar a la ciudad ni a la región. Hemos permitido que el problema se acentúe más porque el crecimiento de la ciudad sigue siendo desordenado. Lo peor es que en zonas vulnerables la gente sigue construyendo sus viviendas. No hay una autoridad vigilante que les diga que eso no se puede repetir. Muchas veces en zonas intangibles va la población y construye.

 

Un punto favorable en el aspecto preventivo puede ser lo que se ha hecho en los ríos, pero en las ciudades no se ha hecho absolutamente nada.

 

En el ámbito institucional, ¿cuál es su balance como decano del CIP Lambayeque?

Muchos de los colegas de la oposición decían que solo buscaba protagonismo a nivel de la sociedad civil interesado en un espacio político. El tiempo se encargó de demostrar que estaban equivocados.

 

Como orden, en los tres años de gestión hemos trabajado en ambos frentes: el externo y el interno. En el primero hemos ayudando a las autoridades, sabiendo escuchar, apoyando a la sociedad civil, a los dirigentes de los pueblos jóvenes y los distritos en la fiscalización de obras. En lo segundo, modestamente puedo afirmar que cumplimos con el juramento y compromiso asumido.

 

Muchos decían también que mi imagen como decano era a nivel de la sociedad y de los medios, pero a nivel de la institucionalidad no. Como prueba que estaban una vez más equivocados, en el último proceso de elecciones acepté integrar una lista al Consejo Nacional del CIP y logré el respaldo del 53 % de asociados, validación del trabajo que como cabeza del consejo directivo en Lambayeque he realizado en los últimos tres años.

 

En este tiempo procuramos recordarles a los colegas que el colegio está de su lado, por lo menos en el día de su onomástico o fechas especiales o momento difíciles. Realizamos actividades deportivas, culturales, nació la Comisión de Cultura y mantuvimos activas las comisiones técnicas. No incrementé el número de trabajadores y mejoré los servicios.

 

El primer año tuvimos el honor de celebrar los 50 años del Consejo Departamental de Lambayeque y lo hicimos como nunca antes se había visto, con un evento social y una cena de gala con el Grupo 5, en la que participaron más de dos mil colegas.

 

El segundo año fue difícil por el Fenómeno de El Niño, pero aun así hicimos obras en el centro de esparcimiento, recuperando la piscina que estuvo a punto de ser clausurada por el Ministerio de Salud porque el sistema estaba inoperativo y además porque la infraestructura no reunía las condiciones aptas de salubridad y estaba pegada a una tribuna que se había convertido en una letrina pública.

 

Antes las personas ingresaban al centro de esparcimiento por la misma puerta de los carros. Hoy tenemos ingresos diferenciados, oficinas, una sala de recepción, recuperamos áreas verdes, liberamos la zona invadida, pusimos en funcionamiento la caseta acelerográfica, modernizamos los servicios higiénicos y las plataformas deportivas.

 

Pero el logro más importante es haber incrementado el número de hábiles, más del 60 %. Nosotros recibimos menos del 40 %. El colega, al ver acciones y obras tangibles decidió reincorporarse activamente a la vida institucional y ese es un mérito de la gestión que culmina. A nivel nacional somos el Consejo Departamental del CIP con mayor cantidad de ingenieros hábiles, superando a Arequipa y La Libertad.

 

Por otro lado, me hubiera gustado dejar iniciada la construcción de la Clínica del Ingeniero, pero avanzamos en la compra del terreno totalmente saneado, en una zona con muchas potencialidades y, a la par, implementamos el centro médico que tiene 11 especialidades y un centro de rehabilitación.

 

Me siento satisfecho y me voy con la convicción de apoyar en todo lo que mi orden profesional necesite. 

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