A Silvia Alcántara Vásquez la mataron a los 45 años. La necropsia arrojó edema cerebral y pulmonar, pero hasta ahora, casi cuatro años después de su muerte, su familia no se explica por qué su cuerpo estaba lleno de hematomas o tenía el tabique fracturado. Su caso no solo quedó irresuelto por la justicia, sino que además acarreó un drama mayor para su familia, especialmente para su madre de 72 años de edad, quien hoy lucha por mantener a buen recaudo a los niños que Silvia dejó y protegerlos de las agresiones físicas y verbales ejercidas por su propio progenitor.
Edita Vásquez Campos contiene las lágrimas cuando habla de su hija. Silvia vivió en España por casi ocho años y allá sostuvo una relación con Julio César García Mejía, de nacionalidad colombiana. Durante ese tiempo trabajó en el aeropuerto de Barcelona y producto de la relación nacieron sus mellizos, próximos a cumplir 10 años.
Silvia le envió una carta de invitación a su madre para que esta conozca España, pero debido a la crisis en el país peninsular la visa le fue negada. Así, Edita Vásquez decidió viajar a Chile, donde vive otro de sus hijos, y trabajar durante dos años.
En ese lapso Silvia retornó al Perú con sus hijos y con Julio César García, alojándose en la casa familiar ubicada en la Urbanización La Primavera de Chiclayo, donde fue acogida por su padre, el expolicía Carlos Alcántara Prado.
LA VIOLENCIA
Lo que la familia de Silvia desconocía es que Julio César García era un agresor. Ya en España ella había interpuesto denuncias por violencia física y psicológica, como lo confirma el Informe Médico de Urgencias del Hospital Dos de Mayo de Barcelona, del 26 de marzo del 2011, donde señala que producto del maltrato físico fue diagnosticada con contusión del codo derecho, contusión del glúteo derecho y tendinitis bicipital en el hombro derecho. El documento fue suscrito por la médica Ana Leticia Vega Vidal.
Ya en Chiclayo – según cuenta la familia de Silvia – Julio César García se negó a trabajar para sostener a su familia, abandonando el domicilio y reteniendo los pasaportes de los niños.
Antes de viajar a España, Silvia Vásquez había concluido estudios de nutrición, por lo que animada por sus padres decidió iniciar el SERUMS, desarrollando labores en Mórrope. A modo de protección su padre le alquiló una habitación en el distrito, hasta donde se trasladó su madre, que retornó al Perú para ayudarla en el cuidado de los menores.
A fines del 2014, Silvia Vásquez concluyó el servicio a la comunidad como profesional de la salud, por lo que – a la aparición de una propuesta de trabajo – se instaló con sus hijos y su madre en Lambayeque.
SU MUERTE
El 9 de enero del 2015 fue el último día que madre e hija se comunicaron. Según cuenta Edita Vásquez, quien ese día regresó a Chiclayo, su hija le comunicó vía telefónica que había viajado a Guadalupe, en La Libertad, llevándose a los niños, respondiendo a la invitación de una excompañera de estudios, identificada como Consuelo Gonzales Valderrama.
No hubo más noticias hasta el 21 de enero del 2015, cuando Edita Vásquez recibió en su casa a otra amiga de Silvia, quien le dio la noticia que esta había fallecido y que debía recoger el cadáver en la morgue de Guadalupe.
“Le pregunté qué había pasado y me dijo que no sabía más, que tenía que ir a recoger el cadáver. A ella le avisó Consuelo Gonzales Valderrama, a quien nada le costó avisarme directamente porque ella tenía el teléfono de mi hija”, manifiesta Edita Vásquez.
Junto a su esposo y otros familiares, Editar Vásquez fue en búsqueda de su hija. Al pedir informes de la necropsia solo se limitaron a decirles que había fallecido de edema cerebral y pulmonar. Los niños estaban en casa de Consuelo Gonzales.
“A Consuelo Gonzales la encontré afuera de la morgue y me dijo que mi hija había estado en el parque con mis nietos y al llegar a su casa, la noche previa, tomó una manzanilla y amaneció muerta. Yo no vi el cadáver de mi hija, por lo que no pude percatarme de las heridas y golpes que tenía en el cuerpo. Según ella, estaba en Trujillo y su madre le avisó lo que había pasado. Mis nietos cuentan que ellos escucharon que su madre gritaba y los llamaba y que cuando ellos quisieron verla no los dejaron. También cuentan que vieron a tres hombres salir y uno de ellos era Julio César García, a quienes llaman ‘el hombre’”, narra Edita Vásquez.
VÍNCULOS
El cuerpo fue levantado por la fiscal Marcela Valderrama Juárez, quien según la madre de la víctima es familiar directo de Consuelo Gonzales Valderrama y de Carmen del Pilar Valderrama Núñez, propietaria de la vivienda en la que falleció Silvia.
En vida, Silvia no solo había denunciado las agresiones de su conviviente ante la Dirección General de la Policía de Barcelona, sino también ante la Comisaría de Mujeres de Chiclayo e incluso ante el Ministerio Público. En el Primer Juzgado de Familia se inició un proceso por violencia familiar contra Julio César García Mejía, a quien Edita Vásquez señala como responsable de la muerte de su hija.
La actual pareja de García Mejía sería también familiar de Consuelo Gonzalez Valderrama, Carmen Valderrama Núñez y la fiscal Marcela Valderrama Juárez. Esta última permitió que en el acta del levantamiento del cadáver no se consignen los signos de violencia que el cuerpo presentaba.
La familia de Silvia denunció el presunto homicidio y el caso finalmente fue archivado por la fiscal Taly Chaiwaque Ventura, supuestamente por falta de pruebas.
Como explica el abogado Alex Rentería Cachay, no se valoraron las pruebas y tampoco se tomó los testimoniales de la amiga de Silvia, quien ahora reside en Chile, como de las otras personas que habrían estado en el inmueble cuando ella murió.
TENENCIA DE LOS NIÑOS
Pero la muerte no es lo único que ha quedado sin resolver en este caso.
En agosto del 2012, Silvia Alcántara inició un proceso de tenencia de sus hijos, ante el temor de que el padre de estos, con posesión de los pasaportes, los aleje de su lado. Probada la violencia que Julio César García había ejercido contra su conviviente y nos niños, el juzgado le cedió la tenencia.
A la muerte de Silvia, sus padres asumieron como sucesores procesales. El caso se revisa en el Primer Juzgado de Familia, donde actualmente despacha la jueza Carmen Dávila Lombardi.
Los abuelos y García Mejía llegaron a una conciliación estableciendo un régimen de visitas, así como la asignación de una pensión de 500 soles para la manutención de los menores. Sin embargo, las visitas se frustraban debido a la negativa de los niños de compartir con su padre, sustentados estos en la violencia que recibieron cuando vivían en España.
“Los niños se negaban a tener trato con el padre y este tomó como argumento eso para solicitar una medida cautelar que le fue concedida por la juez Dávila Lombardi para tener la tenencia de los niños. Nosotros impugnamos esa resolución porque la magistrada no había valorado las pruebas presentadas, como por ejemplo las denuncias por violencia contra Julio César García existentes en España como en el Perú. Por estrategia se coordinó para que la señora Edita Vásquez se ponga a buen recaudo con los niños y la jueza emitió una orden de captura en su contra”, comenta el abogado.
La tenencia provisional a favor de García Mejía, dada en mayo de este año, fue finalmente revocada por la Segunda Sala Civil de Lambayeque en octubre pasado, con lo que Edita Vásquez regresó a su vivienda en la Urbanización La Primavera con sus nietos.
POSTURA DEL JUZGADO
García Mejía, durante el tiempo que tuvo la tenencia de los niños, retiró sus documentos educativos trasladándolos a una institución privada, la cual hasta ahora se niega de devolverlos al Colegio Félix Tello Rojas, con el riesgo que lo menores pierdan el año escolar. Refiere el abogado que tampoco hace efectivo el pago de la pensión de manutención.
“Los niños le tienen miedo al padre y eso lo sabe bien la jueza. Si García Mejía recibe a los niños se los va a llevar y con los antecedentes de maltrato que existen es probable que la historia se repita”, señala Rentería Cachay.
Julio César García ha solicitado pericias psicológicas a los niños y una constatación a la vivienda en la que viven con su abuela materna.
“La jueza pidió que se lleve a los niños al juzgado, cumplimos y ella les preguntó por qué no querían estar con su padre. Los niños respondieron que porque este les había pegado. La respuesta de la jueza fue: si no quieren estar con su papá entonces los voy a enviar a una aldea. Yo me enfrenté a la jueza, diciéndole que el expediente están todas las denuncias de maltrato que Silvia presentó y donde se narra cómo el padre los violentó, razón por la que lo rechazan”, enfatiza Alex Rentería.
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respuesta de Julio Cesar García mejia el 2021-01-19.
es increíble que el prestigioso diario se preste para comentarios malintencionados de un abogado mediocre que supuestamente es cristiano y ayuda a delincuentes a dañar y robar la infancia a menores de edad esa señora editha Mercedes Vázquez Campos según pericia psicológica del Ministerio Público presenta delirios y trastornos delirantes y una disminución cabal de su coeficiente mental su hijo es un esquizofrénico que no se controlan en lo sexual y estas gentes se han dedicado a destruirle la vida a mis dos menores hijos es increíble que un diario prestigioso tenga gente que se preste a comidillas y no investigan ni siquiera ven el expediente judicial sino simplemente se dedican a escuchar chismes y cotilleos de personas malintencionadas y enfermos mentales de un abogado que es una vergüenza para el país Lo siento pero es una vergüenza ese señor abogado porque de señor no tiene nada Es una persona mediocre que sabe qué a los niños les han robado su infancia los han tenido encerrados durante 5 años los han secuestrado les han hecho de todo tipo de daños psicológicos los an alienado parentalmente y son con hechos que se lo digo investiguen Miren el poder judicial todo el expediente ellos son acostumbrados a vivir de los favores de un cura del opus Dei un cura que es igual de enfermo y pervertido que recién en lambayeque lo han gritado por sus malas actitudes le han echado tomates huevos lo han arrastrado en lambayeque entonces no sé que realmente Qué tipo de diario están haciendo Me da vergüenza Ajena con la señora Rosita que es la dueña de este diario tal vez la señora Ni cuenta se ha dado De qué tipo de previstas tiene que publica cualquier basura sin averiguar previamente
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