Habiendo transcurrido año y medio desde que El Niño Costero golpeó a Lambayeque solo se han concretado obras como la descolmatación de cauces y limpieza de drenes, mas no avances sustanciales referidos a la ejecución de proyectos como el manejo hidráulico del valle La Leche, por ejemplo. Al respecto, el past decano del consejo departamental del Colegio de Ingenieros del Perú, Ciro Salazar Montaño, considera que es fundamental que las próximas autoridades regionales ejerzan mayor presión ante los organismos correspondientes y el gobierno nacional, a fin de agilizar los procesos en el marco de la reconstrucción.
Dice esto entendiendo que el problema agrario en Lambayeque es amplio y que las condiciones climatológicas no permiten descartar la ocurrencia de un fenómeno de similares características al presentado en el 2017, frente al cual el departamento no está aún preparado al carecer de obras definitivas que garanticen el adecuado control de ríos, cuencas y la mitigación de inundaciones en el campo y las ciudades.
“Desde el año pasado se han realizado no obras, sino actividades de mantenimiento de los ríos, canales y drenes, que antes incluso las realizaban los mismos agricultores. Hasta ahora no se ha hecho ninguna obra de mitigación, los proyectos están programados y a un año y medio de presentada la emergencia recién se están elaborando los perfiles, lo que demorará algunos meses más. Si los plazos se cumplen, recién en noviembre o diciembre se estaría lanzando la convocatoria para ejecución y en ese tiempo ya no se puede hacer nada”, enfatiza.
Salazar Montaño explica que en el calendario de ejecución es necesario considerar que la campaña agrícola se inicia a fines de año, a lo que se suman las avenidas o incrementos de caudal en los ríos por el período de lluvias.
“Hay un accionar paquidérmico de parte de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios que se suma a la falta de reacción o protesta de parte de las autoridades regionales, locales y sectoriales de Lambayeque, lo que no sucede en Piura, por ejemplo. En Piura ya se están ejecutando obras definitivas. La lentitud aquí trae consecuencias perjudiciales no solo para el agro, sino también para la masa trabajadora y de profesionales que está esperando oportunidades de empleo”, manifiesta.
PROGRAMAS POCO EFICIENTES
Ciro Salazar recuerda que el Programa de Encauzamiento de Ríos y Protección de Estructuras de Captación – PERPEC, se encargaba de dar mantenimiento a los causes e infraestructuras de riego como labor preventiva ante el incremento de caudales. Sin embargo, al ser desactivado en el segundo gobierno aprista su capacidad técnica y maquinaria fue repartida en los gobiernos regionales, locales y otros programas del Ministerio de Agricultura, entidades que no han mostrado mejores resultados.
Varias de las competencias del PERPEC fueron transferidas al Programa Subsectorial de Irrigaciones – PSI, unidad que en el marco de la reconstrucción asumió trabajos de encausamiento de ríos, varios de ellos observados por el Ministerio de Agricultura.
“Yo trabajé ocho años en el PERPEC, supervisando los trabajos de defensa ribereña en los ríos desde Tumbes hasta Ica, fue un programa que todo el año ejecutaba obras en tramos críticos y contaba con alta capacidad técnica. El Estado, en vez de renovar el programa se declaró en emergencia y le encargó estas labores al PSI, que por su naturaleza no tiene capacidad para ello. También fui jefe del PSI y en el año que me tocó asumir esa labor no hubo una sola denuncia por irregularidades en los trabajos”, enfatiza.
El espíritu del PSI es la modernización del sector agrario y la mejora del riego con la construcción de reservorios y canales e incluso la promoción de sistemas de riego tecnificado, así como la capacitación y asistencia técnica.
“De la noche a la mañana le encargaron que también construya defensas ribereñas, lo cual es absurdo. En el gobierno de Humala le entregaron todos esos trabajos a una sola empresa y esta subcontrataba y los representantes de esta empresa tenían contactos con el ministro y los altos funcionarios. Todo eso se denunció”, señala.
SECTOR OLVIDADO
Refiere que en Lambayeque se percibe abandono del sector agrario pese a que, junto al comercio, es una de las principales actividades económicas del departamento y la que mayor empleo genera.
“No solamente lo pienso y lo siento, sino que es real. Hay abandono total del agro convencional o tradicional, hacia el productor de panllevar no hay ningún programa de apoyo o de fomento para que pueda salir adelante. Lo que se ve es mucha preferencia u orientación de recursos a la agricultura moderna, como sucede en Olmos. En la última década la mayor inversión que ha llegado a Lambayeque ha sido orientada al proyecto de irrigación para beneficio de 19 grupos económicos”, lamenta.
IMPACTOS DE OLMOS
Remarca, en el caso del Proyecto de Olmos, que este no ha cubierto la expectativa de empleabilidad que se generó cuando se anunciaron las obras de irrigación, recordando que inicialmente hubo demanda de mano de obra para los trabajos de limpieza y nivelación de terrenos, pero ya en la fase de producción la tasa de trabajos generados directamente ha disminuido.
“Hay otro tema importante respecto a Olmos, que es la disponibilidad de agua. Cuando fui decano del Colegio de Ingenieros de Lambayeque pude confirmar que existe capacidad para irrigar únicamente 25 mil hectáreas y no las 38 mil que comprenden esta etapa. En la agricultura moderna lo más importante es el agua, no la tierra, y en la zona los empresarios demandan mayor dotación de agua, porque los mil metros cúbicos que reciben por hectárea permiten sembrar espárragos o alcachofas, pero no paltas o caña. En esos casos la demanda es el doble. ¿Qué están haciendo? Perforando pozos”, detalla.
Desde una óptica positiva destaca que el Proyecto Olmos genera ingentes ingresos para el erario nacional a través del pago de impuestos y captación de divisas.
“Lo que no sentimos los lambayecanos es ningún beneficio directo. ¿Yo le pregunto a cualquier lambayecano si ha sentido algún impacto o beneficio del proyecto? Estoy seguro que dirá que no. Hay que mencionar también que por la presencia de las empresas agroexportadoras en esta zona se ha generado un mercado atractivo y, en consecuencia, la ampliación de frontera agrícola en Mórrope y Jayanca, que se abastecen con riego superficial y tecnificado, a través de la perforación de pozos. Ahora bien, las aguas tanto superficiales como subterráneas son patrimonio del Estado y es la Autoridad Nacional del Agua – ANA la que debe autorizar el funcionamiento de pozos. Falta actuación de esta para poner orden y evitar que la explotación de los acuíferos de manera regulada”, señala.
OBRAS EN TINAJONES
Por otro lado, Salazar Montaño indica que resulta preocupante que hasta el momento las autoridades regionales no hayan impulsado ningún proyecto de mantenimiento integral para la infraestructura mayor del Proyecto Tinajones, operativa hace más de 50 años.
“Hace medio siglo no se hace una inversión fuerte e integral en Tinajones. El Túnel Chotano tiene serios problemas y fisuras y el día que esa infraestructura colapse va a disminuir la oferta de agua para el valle Chancay – Lambayeque. Son más de 200 millones de metros cúbicos de agua que dejarían de pasar hacia esta parte de la cuenca”, menciona.
Agrega que también se debe tener en cuenta el avance del Proyecto de Irrigación Chota que disminuirá en 50 millones de metros cúbicos la disponibilidad de agua para Lambayeque.
“¿Qué oferta de agua se ha incrementado a lo largo de estos 50 años para el valle? Ninguna. Tampoco se ha avanzado en la reversión de los pasivos mineros del río Llaucano que posibilite trasvasar esas aguas hacia la cuenca y aumentar la disponibilidad de recursos en el valle, generando a la vez beneficios para la parte alta. Los cajamarquinos siempre han sostenido que los lambayecanos nos hemos aprovechado de sus aguas, por eso que es justo que se impulse un proyecto bidepartamental, con beneficio mutuo”, indica.
Si se aprovecharan las aguas del río Llaucano se dispondría de 200 millones de metros cúbicos, de los cuales 60 millones se emplearían en la irrigación de tierras de la parte de Cajamarca.
“Se coordinó con el Ministerio de Energía y Minas para que la población permita que los técnicos y especialistas ingresen a la zona a evaluar las posibilidad de revertir los pasivos mineros, eso ya hace casi tres años, pero no se ha logrado hasta ahora nada concreto”, indica.
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