A fines del año pasado el municipio distrital recibió cinco estudios técnicos sobre el manejo de los residuos y hasta ahora no le paga a los consultores que los elaboraron.
Cada leonardino produce al día 0.62 kilogramos de basura; es decir, más de medio kilo, de los cuales el 61.69 % es orgánica. Los residuos que se producen en zonas residenciales como la urbanización Latina y zonas populares como Urrunaga son disímiles, incluso en el tratamiento que los vecinos le dan: mientras en el primer sector el morador se desprende fácilmente del residuo, en el segundo lo acumula y luego lo comercializa. Eso sucede con los plásticos, cartones, vidrios y metales. En consecuencia, el sistema de recolección que el municipio del distrito debe aplicar para resolver crisis sanitaria que golpea a la población necesariamente debe considerar estos aspectos y, desde luego, optimizar el uso de los recursos que tiene.
José Leonardo Ortiz cuenta con una población que supera los 200 mil habitantes, distribuidos en diez urbanizaciones, más de 60 pueblos jóvenes formales, cerca de 40 sectores cuyas familias no poseen títulos de propiedad y ocho centros poblados. Sin embargo, solo se ha identificado que dos organizaciones de la sociedad civil en algún momento han tomado acciones para contribuir en el manejo de la basura: el Centro Santa Ángela y el Instituto de Investigación y Capacitación Municipal – INICAM.
Las intervenciones han sido aisladas y sin mayor respaldo de la administración edilicia. En el 2012 fue la primera vez que el distrito alcanzó una de las metas establecidas por el Ministerio de Economía y Finanzas – MEF, referidas a la segregación de residuos, que consiste en la clasificación de la basura en orgánicos e inorgánicos en diferentes zonas. Esto le significó la transferencia de una partida de aproximadamente 240 mil soles como incentivo, dinero que – como suele pasar – no fue empleado en el fortalecimiento del programa.
En los años siguientes se repitió la estrategia, pero al instalarse la gestión del actual alcalde, Epifanio Cubas Coronado, el municipio dejó de cumplir y, por lo tanto, de recibir el incentivo.
ACCIÓN CIUDADANA
Larry Oblitas Montalvo es un administrador de empresas e ingeniero ambiental, con maestría en Gestión Ambiental, que en los últimos años ha acumulado una importante experiencia en la gestión de residuos, tanto en el Perú como en el extranjero.
En el 2010 decidió poner su experiencia al servicio de su distrito y así promovió la aplicación del programa “Escuelas en movimiento” en 10 colegios de la jurisdicción. El proyecto diseñó planes ambientales para las instituciones y buscó generar en los estudiantes la cultura ambiental y del reciclaje. El proceso duró un año.
Precisamente como parte del programa Oblitas Montalvo mapeó a las organizaciones que realizaban acciones similares y así identificó al Centro Santa Ángela y al INICAM, cuyo esfuerzo sumó para conformar comisiones ambientales en el distrito.
“El problema es incapacidad de gestión, no conocer cómo manejar la limpieza pública y ser dinámicos, eficientes y eficaces para conseguir, por ejemplo, una bujía, una cámara o una llanta para un camión recolector, manteniendo inoperantes las unidades de recolección. Si a eso se suma el famoso ordeño del combustible por falta de control estamos hablando de un problema serio”, señala.
Fue gracias a su intervención como consultor que la comuna alcanzó su primera meta en la segregación de residuos en los propios domicilios de los vecinos. Se incluyó a dos mil 900 viviendas y estuvieron insertos los segregadores o recicladores particulares.
“Era un poco difícil llegar a las casas y decirle a la gente que íbamos de parte de la municipalidad. La gente nos cerraba las puertas. Era, entonces, un problema de confianza”, recuerda Oblitas Montalvo.
Poco a poco se empezó a tener resultados y en determinado momento se propuso la industrialización de la basura en el distrito, debiendo para ello reducir el desconocimiento colectivo sobre un proceso de esa naturaleza. Los pobladores no lo entendían y el sindicato de obreros del municipio se oponía rotundamente.
“Los obreros asumen hasta hoy que industrializar es privatizar y privatizar es sacarlos. Lo que no entienden es que privatizar también significa ordenarlos. Si se evalúan los indicadores de gestión es fácil deducir que ellos no están en un nivel óptimo de servicio”, explica.
CARACTERÍSTICAS DE LA BASURA
En José Leonardo Ortiz se hace, a duras penas, un estudio sobre los residuos sólidos al año y con muchas debilidades. El mismo Oblitas Montalvo reconoce que los estudios que como especialista ha elaborado para el municipio podrían arrojar información más precisa, pero que es imposible alcanzarla – al menos por ahora – debido a las barreras que existen en la administración edil.
Refiere que lo ideal es que el municipio cuente con cuatro estudios al año, considerando las estacionalidades, porque los residuos generados en el verano son diferentes a los que se producen en el invierno, y en esto también influye la estratificación social.
“Los residuos generados en la zona urbana son distintos a los que se producen entre las avenidas México y Chiclayo, y el comportamiento del poblador es muy distinto en relación a la basura. Los vecinos de los sectores populares tienden a acumularla porque la venden los fines de semana en la salida a Ferreñafe o las avenidas Salas y Agricultura. Con los tres o cuatros soles que reciben hacen su mercado. No se puede hacer un estudio general para todo el distrito y decir que ahí se contiene la información real de la caracterización de la basura”, precisa.
La investigación realizada por Larry Oblitas en el 2012 arrojó que en el distrito se producían 90 toneladas de basura domiciliaria al día y 40 toneladas de basura comercial (bodegas, restaurantes, etc.), en la que se incluía al complejo mercantil de Moshoqueque.
Cinco años después la diferencia es notoria. Hasta diciembre del 2017 se producían en el distrito 130 toneladas de residuos domiciliarios. Respecto a la basura comercial, el estudio que el año pasado elaboró Larry Oblitas para el municipio la dividió por actividad económica. Así, por ejemplo, se estableció que Moshoqueque produce 30 toneladas diarias; los hoteles, comercios y restaurantes cinco toneladas y las instituciones públicas y colegios tres toneladas. Quiere decir que a diario se generan aproximadamente 180 toneladas de residuos en el distrito.
OPTIMIZAR LOS RECURSOS
El municipio tiene actualmente cinco volquetes y una compactadora operativa para el recojo de los residuos. Lo más entusiastas señalan que se requieren hasta 25 camiones de 15 metros cúbicos y 30 compactadoras para mantener limpias las calles de José Leonardo Ortiz. Larry Oblitas opina distinto.
Según los cálculos realizados por el especialista bastaría con 12 volquetes de 15 metros cúbicos para garantizar un adecuado sistema de limpieza pública, el mismo que debe zonificar el distrito, marcar franjas horarias y rutas de recojo.
“No necesitamos compactadoras porque cuando estas ingresan a las zonas que están sin asfaltar, que es el 90 % del distrito, se van a dañar. Al ingresar terminarán cargando polvo y residuos inertes y eso no se compacta, pero además porque el sistema hidráulico se descalibra y debido al polvo se van endureciendo los pistones. No sirve una compactadora”, afirma.
Entre sus propuestas, el consultor diseñó un esquema al que denominó Plan Enjambre, sustentado en el uso de motofurgones o motocargas para el recojo de las basura en las calles, trasladándola a un camión “madrina” y este a una planta de transferencia. Eso – señala – sería mucho más dinámico.
“Tenemos 320 obreros en la municipalidad y eso es suficiente. Si se necesitan 12 volquetes y por cada unidad deben ir tres obreros (un conductor y dos para el recojo), son 36 obreros. A tres turnos son 108 y sobran más de 200 obreros que pueden ser destinados al ornato, parques y jardines. Recursos hay, solo se tienen que gestionar”, asevera.
LA ADMINISTRACIÓN
Problema aparte en la comuna leonardina es el desorden que existe en sus procedimientos. Ejecutar un sistema eficiente para el recojo y manejo de los residuos sólidos implica que los funcionarios sepan “para qué se hacen las cosas”.
El asunto está en que las competencias y responsabilidades no están definidas con claridad en la comuna. En ese sentido, el especialista advierte la necesidad de actualizar el Reglamento y Manual de Organización y Funciones, el Texto Único de Procedimientos Administrativos – TUPAC, los planes de manejo de residuos y demás documentos de gestión.
“Se le tiene que hacer entender al sindicato que el Plan de Segregación y Recolección Selectiva de la Fuente no es su competencia, que no se le quiere imponer cosas sino que tiene que hacer bien sus funciones. En paralelo está el proceso de educación a la comunidad. Yo he encontrado que en el municipio existen dos organigramas: el del sindicato y el de la administración. Si eso existe, entonces podemos imaginarnos qué es lo que pasa ahí”, manifiesta.
La ausencia del principio de autoridad y el incumplimiento de las labores asignadas es otro de los serios problemas que agudizan la crisis sanitaria de José Leonardo Ortiz. Como ejemplo se tiene que un volquete debe recorrer un sector entre las 8:00 de la mañana y el mediodía. Sin embargo, permanece solo una hora, porque luego se traslada a recoger chatarra en las salidas del distrito.
“Lo digo porque yo los he seguido. Si el chatarrero le va a pagar 80 o cien soles para recoger su material y llevarlo a Reque, el obrero se irá con él. Aparte que aquí en las calles segregan y eso es casi todos los días. Si la autoridad aborda el problema inmediatamente el sindicato le sale al frente”, afirma.
RELLENO SANITARIO
Por otro lado, dos razones imposibilitan que José Leonardo Ortiz, el segundo distrito más poblado del departamento, cuente con un relleno sanitario propio: la falta de terrenos y el Proyecto Chiclayo Limpio, financiado por la cooperación suiza.
“En sus inicios, el Proyecto Chiclayo Limpio incluía a siete distritos, entre ellos a José Leonardo Ortiz. Entonces, si se tiene ese proyecto, para el que la cooperación suiza ha donado 60 millones de soles, es imposible que el alcalde de este municipio pueda buscar recursos para que el distrito tenga una planta de transferencia y un relleno sanitario. Sin embargo, no hay ni una sola compactadora de Chiclayo Limpio que ingrese al distrito. Desde el 2010 el programa se ha reducido únicamente al distrito capital y además no hay articulación. Peor, porque el alcalde de Chiclayo y el de Leonardo Ortiz no se pueden ver”, manifiesta.
ESTUDIOS NO PAGADOS
Larry Oblitas, al igual que otros profesionales, desarrollaron los estudios referidos a la basura por encargo de la Municipalidad Distrital de José Leonardo Ortiz.
El 13 de septiembre del año pasado, el entonces gerente de Administración y Finanzas del municipio, James Barragán Marín, recibió el Requerimiento N° 038, para la formulación del estudio de “Caracterización de Residuos Sólidos a nivel municipal”, con el objetivo de cumplir con la actualización del Plan de Manejo de Residuos Sólidos.
El 6 de diciembre se emitió la Orden de Servicio N° 0000843, encargando a Larry Oblitas la formulación del estudio valorizado en diez mil soles. Semanas después, el consultor emitió el Recibo por Honorarios Electrónico E001-57, por tres mil 500 soles, por los avances entregados y a fines de diciembre el Recibo E001-60, por seis mil 500 soles, por la conclusión del servicio previa entrega del informe final.
A Oblitas Montalvo también se le encargó la elaboración del Plan de Manejo de Residuos Sólidos, valorizado en cinco mil soles, cuyo informe final fue entregado también a fines de diciembre del año pasado.
Solo la presentación de las de órdenes de servicios eran suficientes para que la municipalidad cumpliera la meta establecida por el MEF. Sin embargo, hasta el momento la comuna no cumple con pagar los servicios de consultoría realizados con el argumento de que la meta no se alcanzó.
La misma suerte corren los otros tres profesionales que se encargaron de elaborar el “Diseño e implementación del tratamiento de residuos orgánicos”, “El programa de segregación en la fuente y recolección” y el “Plan de fiscalización ambiental”. Incluso a uno de ellos el municipio le giró un cheque sin fondos.
Deja tu Comentario