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HACE 258 AÑOS NO HAY UN SISMO EN LAMBAYEQUE: CHICLAYO: ALTAMENTE VULNERABLE

Escribe: Daniel Vera Vera.
Edición N° 1032

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Los recientes terremotos de México y la permanente actividad sísmica en el sur del país, motivada por los choques entre las placas de Nasca y Sudamericana, han puesto nuevamente sobre la mesa la enorme vulnerabilidad que tiene Chiclayo y su zona conurbana. Un estudio elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD y el Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI, da detalles de la situación de la capital departamental por las características del suelo sobre el que se asienta y alcanza una serie de recomendaciones que – para mala suerte de los habitantes – nunca fueron implementadas por el gobierno local.

 

El documento, denominado “Plan de Prevención ante Desastres: Usos de Suelo y Medidas de Mitigación de la Ciudad de Chiclayo”, fue posible gracias al financiamiento no reembolsable que se le otorgó a la “Capital de la Amistad”, que en los primeros años de la década pasada fue incorporada al Programa de Ciudades Sostenibles de las Naciones Unidas.

 

Finalizado el trabajo de los expertos, entre los que destaca el reconocido sismólogo peruano Julio Kuroiwa, se produjo su aprobación con la Ordenanza Municipal N° 011-2004.

 

Para entender el problema sísmico latente en Chiclayo es preciso revisar el Capítulo III del estudio referido a la Evaluación de Peligros, Vulnerabilidades y Riesgos, donde se precisa que el territorio peruano “está situado sobre una franja sísmica muy activa” y casi todos los movimientos telúricos que se registran están relacionados a un fenómeno denominado subducción.

 

EL ESCENARIO

¿Qué es la subducción? La Placa de Nasca, que se ubica sobre las aguas del Pacífico sur se desplaza por debajo de la Placa Sudamericana, superficie en la que se encuentra ubicado el Perú, por esta razón cada vez que se produce un movimiento de la primera bajo la segunda se origina un sismo, cuya magnitud se estima en función de la intensidad y profundidad.

 

En el caso de la costa norte los expertos han determinado que la mayor actividad sísmica se localiza en el océano, “prácticamente al borde de la línea costera”, lo que ubica a Chiclayo, de acuerdo al Mapa de Zonificación Sísmica del Perú, en una zona de Sismicidad Intermedia-Alta, que se caracteriza principalmente por dos factores, uno de ellos indica que los sismos son de magnitud 7 en la escala de Ritcher, con una profundidad de 70 kilómetros.

 

Tomando en consideración la Escala Modificada de Mercalli, Chiclayo se encuentra en una zona afectada por sismos de grado VIII, cuyas características son: daños leves en estructuras especialmente diseñadas (antisísmicas); daños considerables en edificios corrientes y sólidos con colapso parcial; daños grandes en estructuras de construcción pobre; paredes separadas de su estructura; caída de chimeneas, columnas, monumentos y paredes; muebles pesados volcados, eyección de arena y barro en pequeñas cantidades y cambios de nivel en pozos de agua.

 

SISMOS EN EL NORTE

En el 2003 un equipo técnico del INDECI, apoyándose en una investigación realizada en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, elaboró un listado de los sismos ocurridos en el norte del Perú desde el siglo XVII.

 

La información más remota que se tiene es la del terremoto del 23 de marzo de 1606, con epicentro en Zaña, seguido de terremoto de magnitud VIII del 14 de febrero de 1614, sucedido en Trujillo. El 2 de septiembre de 1759 se produjo el sismo de intensidad VI con epicentro en Lambayeque.

 

El 10 de febrero de 1814 se produjo el sismo de 7° en Piura, ciudad que tembló nuevamente el 20 de agosto de 1857. Desde entonces, el silencio sísmico se prolongó hasta el 1 de enero de 1906, cuando sucedió un terremoto en el noreste peruano. Ese mismo año otro terremoto afectó al norte del país el 28 de septiembre.

 

El 1907 la tierra tembló con el sismo de intensidad IV sucedido el 20 de junio en la zona norte del país. Diez años después, el 20 de mayo de 1917, Trujillo fue el epicentro de un terremoto de intensidad VII y el 6 de julio de 1938 se registró un nuevo sismo en el noreste peruano.

 

El 12 de diciembre de 1953 sucedió el sismo de intensidad VIII que afectó al noreste del Perú y el sur del Ecuador, cuatro años después (8 de agosto de 1957), se presentó el terremoto de intensidad VI en noreste peruano, afectado nuevamente el 30 de noviembre de 1960.

 

Los últimos sismos registrados en esta parte del país se presentaron el 30 de agosto de 1963, con una intensidad VIII, el 9 de diciembre de 1970, con intensidad VII y el 10 de julio de 1971, con epicentro en Sullana.

 

En consecuencia, es notorio el silencio sísmico que para el caso departamental es de 258 años, aun cuando en tiempos recientes se han presentado leves movimientos sobre todo frente a las costas de Pimentel.

 

EL NIVEL FREÁTICO

En Chiclayo las características del suelo son decisivas para entender la vulnerabilidad que la ciudad presenta, debido a que un sismo de regular magnitud podría originar la licuefacción del suelo, pasando este del estado sólido a líquido. El fenómeno se presenta cuando la superficie tiene ciertas características, como estar constituida por arena fina o arena fina limosa y tener altos niveles freáticos.

 

El estudio que elaboró el INDECI permite conocer, por ejemplo, que en Chiclayo cuadrado el nivel freático más alto se ubica en la intersección de las avenidas Lora y Lora y Pedro Ruiz; Luis Gonzales (entre Manuel Pardo y Arica), y el pueblo joven Diego Ferré, donde el agua subterránea acumulada puede tener hasta dos metros de profundidad, mientras que en las urbanizaciones Los Parques y Los Precursores la napa freática es de aproximadamente un metro y medio.

 

A esto se suma la acumulación de aguas bajo la superficie por filtraciones y/o roturas de la red de saneamiento en la ciudad. De acuerdo a lo informado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento – SUNASS, en Chiclayo por cada kilómetro de tubería de agua potable hay por lo menos una rotura, en tanto hasta el 2015 se estableció que por cada kilómetro de tubería de desagüe hay 9.81 atoros.

 

Según el INDECI las zonas donde puede presentarse la licuefacción del suelo son el Casco Histórico, comprendido entre las avenidas Sáenz Peña, Pedro Ruiz, Lora y Lora, Leonardo Ortiz y Bolognesi, y la parte noreste de la ciudad, en la salida a Lambayeque.

 

ZONAS DE RIESGO

Los investigadores que participaron del estudio realizaron hace poco más de 12 años una evaluación de las propiedades del subsuelo de Chiclayo, analizando características geotécnicas, del nivel freático, de la mecánica de suelos y el registro de anteriores sismos sucedidos en la zona, lo que les permitió demarcar a la ciudad de acuerdo a probables valores de intensidad sísmica.

 

El resultado fue la segmentación de tres grandes bloques: Intensidad VIII Mercalli Modificada, Intensidad VII+ Mercalli Modificada e Intensidad VII Mercalli Modificada.

 

En el primer grupo se ubican las urbanizaciones Santa Victoria, Federico Villarreal, Los Abogados, Ana de los Ángeles, Santa Ángela, Las Delicias, San Felipe, Café Perú, Carrión, La Granja, Parque Zonal, los pueblos jóvenes Haya de la Torre y Ampliación Haya de la Torre, así como el primer y tercer sector del distrito de La Victoria.

 

Dichos espacios de la ciudad se diferencian por tener suelos de consistencia muy blanda o media, niveles freáticos altos y baja capacidad para soportar grandes estructuras. Sin embargo, en lo real son las urbanizaciones que concentran la mayor cantidad de edificios, algunos construidos incluso fuera de los parámetros urbanísticos y sin considerar el ancho de vía o los coeficientes de edificación establecidos por el Plan Director de 1992 y el Plan de Desarrollo Urbano vigente desde el 2016.

 

Las zonas que presentan probable intensidad sísmica de VII+ en la escala de Mercalli empiezan en el casco central de Chiclayo y se extienden hacia el distrito de José Leonardo Ortiz, prolongándose por el oeste hasta el Estadio Elías Aguirre y la Urbanización Bancarios y por el este hasta parte de la Urbanización Campodónico. En este grupo también se incluye al resto del distrito de La Victoria.

En tanto, en el tercer bloque se ubican las zonas este y oeste de Chiclayo, teniendo esta última uno de los suelos más seguros a la altura Urbanización Las Brisas, por presentar una composición rocosa.

 

El estudio arrojó que en el primer grupo los efectos de un sismo serían destructores, en el segundo muy fuertes/destructores y en el tercero muy fuertes.

 

Asimismo, en considerando las condiciones del suelo, densidad poblacional y materiales de construcción empleados en la edificación de viviendas, de definió que los sectores que resultarían más afectados por un sismo de intensidad VII u VIII en la escala de Mercalli al presentar “muy alta vulnerabilidad” son: Las Palmera y 12 de Octubre, Ramiro Prialé, Primero de Mayo, Luján, Chilapito, Villa El Sol, Urrunaga (quinto sector), José Santos Chocano, María Parado de Bellido, Diego Ferré, Mesones Muro y Víctor Raúl Haya de la Torre.

 

Con alta vulnerabilidad fueron catalogados los pueblos jóvenes y urbanizaciones 9 de Octubre, Cruz del Perdón, San José Obrero, Cerro Pololó, Ciudadela, 19 de Septiembre, Elías Aguirre, Felipe Salaverry, San Miguel, Ciudad del Chofer, Túpac Amaru, Primavera, Porvenir, Santa Rosa, Artesanos, Latina, Garcés, San Carlos, Atusparias, Campodónico, El obrero, Santo Toribio, Uchofen, César Vallejo, Micaela Bastidas, Corazón de Jesús, Puente Blanco y Francisco Cabrera.

 

Servicios básicos

Por otro lado, el estudio del INDECI señaló que un sismo en Chiclayo ocasionaría la destrucción total o parcial de las estructuras de captación, conducción, tratamiento, almacenamiento y distribución de agua potable; la rotura de las tuberías, uniones y conexiones a tanques; la interrupción del servicio eléctrico que alimenta el sistema de bombero; la modificación de la calidad del agua por deslizamientos y la variación del caudal en captaciones subterráneas o superficiales.

 

“En conclusión, los servicios de agua y desagüe de la ciudad presentan una alta vulnerabilidad ante peligros de geodinámica interna y principalmente ante un evento sísmico de grado 7, siendo los puntos más críticos sistemas de almacenamiento de agua y las redes de distribución y recolección”, describe el estudio.

 

Se prevé también daños severos en la infraestructura del Hospital Las Mercedes, de la Compañía de Bomberos de Chiclayo, del Mercado Modelo y del Coliseo Cerrado.

 

“De la evaluación de la vulnerabilidad de la ciudad de Chiclayo se puede concluir que en términos generales, presenta una alta vulnerabilidad ante la ocurrencia de un evento sísmico y ante la presencia de problemas de licuación y expansibilidad de suelos. Sin embargo, es posible identificar sectores o áreas que presentan los mayores niveles de vulnerabilidad en el interior de la ciudad. La vulnerabilidad de estas áreas está definida por la alta concentración de viviendas críticas (de adobe en mal estado), deficiente accesibilidad por ausencia de pavimentación, déficits en la dotación de servicios, estratos sociales bajos y las considerables concentraciones poblacionales”, enfatiza el documento.

 

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  • La zona urbana con muy alta vulnerabilidad frente a un sismo está conformada por 519.5 hectáreas. 

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