Los industriales no logran recuperarse de la tendencia a la baja que desde hace tres años afecta a su sector, que a nivel nacional cerró el 2016 con un decrecimiento del 2.2 %. Este año, por el impacto que tuvo El Niño Costero en las actividades productivas, el escenario es poco auspicioso y frente a él exigen que el gobierno nacional defina estrategias y reglas claras que permitan la ansiada recuperación económica.
En Lambayeque el panorama es mucho más crítico. En palabras del presidente de la Sociedad Nacional de Industrias – SNI, en el departamento, Carlos Quiroz Orrego, lo que existe es “prácticamente una parálisis industrial”, que representa la caída del sector de aproximadamente 31 % en lo que va del año, en comparación al período enero-agosto del 2016.
La disminución productiva afecta principalmente a los rubros de confecciones, metalmecánica y agroindustria, aunque en este último se empieza a sentir una ligera recuperación por la influencia que tienen las actividades en las nuevas tierras del Proyecto Olmos.
Sin embargo, el factor climatológico genera incertidumbres entre los empresarios, debido a que no se tiene claridad aún sobre lo que puede suceder el próximo verano, con el antecedente de que El Niño Costero del 2017 fue confirmado semanas después de iniciadas las lluvias e inundaciones en el norte del país.
SEÑALES DEL ESTADO
“Como gremio estamos tomando nuestras precauciones y viendo de qué manera incentivamos al sector privado para que pueda invertir, pero para ello necesitamos también tener garantías de que el mercado va a responder, más porque actualmente tenemos reducción del consumo interno, reducción de inversión privada y también del sector público, que hasta el momento no inicia el proceso de reconstrucción. Lo que esperamos son reglas claras del Estado y que el gobierno nacional empiece a soltar los recursos”, señala Quiroz Orrego.
Añade que cuando el empresario percibe que el Estado empieza a apostar con sus inversiones se genera un clima favorable, una cadena de arrastre que involucra a la industria en general y dinamiza la economía.
“Si el empresario ve la inversión pública se generará toda una corriente de inversiones privadas, que significa también mayores ingresos para el Estado a través de los impuestos, el incremento de la oferta exportable y la generación de empleos directos, que es otra de las preocupaciones que existe, porque hay actualmente desocupación de la población. Hay cifras macroeconómicas que pueden ser interesantes, halagüeñas y positivas, pero no se reflejan en el día a día de la gente, por eso nos preguntamos cuáles son las garantías que existen para que el sector privado retome su tendencia de inversión en las condiciones actuales”, precisa.
RUIDO POLÍTICO
Quiroz Orrego indica que también juega el contra el ruido político y la debilidad que ha mostrado hasta el momento el presidente Pedro Pablo Kuczynski para defender sus reformas y lineamientos de gobierno.
“Si notamos que no hay estabilidad política, que no hay decisión y que existen marchas y contramarchas, se genera un ruido que a nadie beneficia, ni a las regiones ni al país. Por lo tanto, lo políticos tienen que reflexionar un poco, dejar de lado sus enfrentamientos a veces personales y ponerse a pensar en el país. Tenemos buenos recursos naturales, tenemos gente proactiva, dinámica y trabajadora, hay disposición de apostar por el crecimiento, pero si no se ven liderazgos claros y se siguen asentando las diferencias entre los partidos, las cosas difícilmente mejorarán”, asevera.
ESCENARIO FUTURO
Con el proceso de reconstrucción, que representará para Lambayeque la inversión de más de tres mil 115 millones de soles, podría iniciarse un período de recuperación para el sector industrial, principalmente en el rubro de la construcción, que el 2016 también cerró con un decrecimiento del 3.15 %, y para el de metalmecánica.
El presidente de SNI Lambayeque precisa que si bien ambos sectores podrían ser los más beneficiados, su crecimiento tiene efectos directos sobre otros rubros como el textil y el de servicios.
“En la reconstrucción jugará una serie de factores. Para el desarrollo de las obras civiles se necesita de ropa industrial, servicios de alimentación, transporte, alojamiento; es decir toda una dinámica importante. Además, no debemos olvidar que el sector construcción representa el 2.2 % del Producto Bruto Interno – PBI. Otro aspecto importante es que conforme avance la reconstrucción y se mejoren los servicios básicos, las carreteras y las condiciones urbanas de las ciudades no solo se mejora la calidad de vida de la población, sino también habrá un escenario mucho más favorable a la inversión”, manifiesta.
Lo que sí genera preocupación en el dirigente de los industriales es que los gobiernos locales hayan desatendido hasta el momento lo señalado por la Ley Orgánica de Municipalidades, en el sentido de que estos deben ser promotores del desarrollo económico.
En su opinión, los municipios se muestran “aletargados y concentrados en aspectos minúsculos que no generan ningún impacto sobre el crecimiento socio-económico y productivo de la población”.
ACTIVIDAD MINERA
Por otro lado, Quiroz Orrego señala que resulta perjudicial y hasta cierto punto lamentable que el Estado haya dejado de impulsar la actividad minera, que es una de las principales generadoras de divisas y de empleos en el país.
Sobre el particular, cuestiona que en Lambayeque ya no se discuta la necesidad de viabilizar el proyecto minero Cañariaco, pese a que este representaría la inyección de más de dos mil 600 millones de dólares para la economía nacional.
“Los proyectos mineros son buenos, lo que pasa es que existe ausencia del Estado en la fidelización de las comunidades que se encuentran alrededor de los yacimientos. Si los comuneros escuchan al gobierno sobre las expectativas que tienen que ver con la mejora de sus centros poblados, de sus caminos, de sus colegios y centros de salud, con equipamiento y recursos, y garantizando el cuidado ambiental, ¿acaso podrían oponerse a la actividad extractiva? Creo que no. El tema ambiental es muy sensible, pero sí es posible cuidarlo y prueba de ello es que existen parámetros internacionales y que los países desarrollados también tienen minería, porque si no se cuidara el medio ambiente ellos tampoco desarrollarían esta actividad”, señala.
Anota que urge una política bien definida desde el gobierno nacional, sustentada en un plan estratégico, que dé mayores impulsos a la minería con una visión de corto, mediano y largo plazo.
“Es triste que en Lambayeque ninguna autoridad haya hablado de manera firme a favor de la minería. Lamentablemente, parece que no le dan importancia porque siguen creyendo que no es necesaria. Sin embargo, la explotación de los recursos mineros es fundamental porque los tenemos y hay inversionistas que están deseosos de ingresar en proyectos de este tipo. Lo que pasa también es que las reglas de juego no son claras, esto porque por un lado el Estado no fideliza a las comunidades y, por otro, los actores regionales no entienden la necesidad y valor que la minería tiene para el crecimiento económico. Mientras esto continúe seguiremos postergados”, asevera Quiroz Orrego.
MANO DE OBRA TÉCNICA
Finalmente, el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias – Lambayeque, menciona que aún es necesario optimizar la formación de técnicos para ocupar puestos intermedios en las empresas que se han asentado recientemente en Lambayeque, sobre todo en el nuevo valle de Olmos.
Destaca que el Servicio Nacional de Adiestramiento en el Trabajo Industrial – SENATI Zonal Lambayeque Cajamarca Norte, ha logrado mejorar su oferta educativa y cubrir parte de la demanda técnica que se presenta en el departamento. Sin embargo, refiere que las demás instituciones de formación superior deben sumarse a este esfuerzo a fin de garantizar la empleabilidad plena de sus estudiantes.
“SENATI ha reforzado su oferta académica con sus carreras de Agroindustria, Alimentaria, Metalmecánica, Electrónica y Mecatrónica, pero indudablemente falta más. Sería negativo no reconocer que tenemos un déficit de mano de obra técnica que supera, por lo menos, más del 60 %. Hay que formar técnicos proactivos que apuesten por su región y su país, para que poco a poco tengamos mejores puestos de trabajo y condiciones de vida”, señala.
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