Responsabilidad directa sobre Alianza Para el Progreso – APP, partido que ganó los gobiernos municipales de Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe, para el período 2015 – 2018, es lo que halla la exregidora provincial Janet Cubas Carranza, quien pone énfasis en el descrédito en el que han caído las actuales autoridades por sus fríos resultados en la solución de los problemas que afectan a la población.
Las autoridades municipales cumplirán a fines de marzo 26 meses liderando sus gestiones. ¿Cómo evalúa hasta ahora su desenvolvimiento? ¿Considera que estas han demostrado la capacidad, liderazgo y eficiencia que demanda la ciudadanía?
La falta de capacidad y liderazgo no solo se ve en el la municipalidad de Chiclayo, también en las de Lambayeque y Ferreñafe, que por coincidencia fueron ganadas por un mismo partido político, que además tiene la conducción del gobierno regional. Esto es en verdad bastante preocupante, porque si hay un partido con la suficiente logística para llevar a adelante a sus mejores cuadros, que este sea hoy en día el resultado deja mucho que desear.
Por eso hablamos de una crisis institucional, porque por más recursos que se le pongan a una campaña política, hay capacidades y competencias personales que el dinero no compra, y eso ha quedado demostrado.
Entonces, Alianza Para el Progreso no puso a sus mejores cuadros. ¿Así debe entenderse?
Creo que la mayoría de ciudadanos concuerdan hoy que David Cornejo Chinguel para Chiclayo, Ricardo Velezmoro Ruiz para Lambayeque y Jacinto Muro Távara para Ferreñafe no eran los mejores cuadros. Eso se dijo durante la campaña electoral basándonos en la hoja de vida que cada uno traía consigo, porque la persona no es diferente desde que empieza una campaña, había que evaluar cuál era su recorrido profesional, público y político. Insistimos en la necesidad de revisar sus antecedentes, y hoy tenemos los resultados de no haberlo hecho a consciencia.
César Acuña Peralta, fundador de Alianza Para el Progreso ha dicho que en el caso de Cornejo Chinguel su partido se equivocó. ¿Esas disculpas tácitas deben ser aceptadas?
No basta con que el partido político que los llevó al sillón municipal pida perdón a la ciudadanía. No basta. Creo que la ciudadanía ha recibido una lección amarga, porque en las tres provincias salíamos de períodos municipales bastante complicados, implicados en temas de corrupción. En el caso de Chiclayo, la provincia era señalada como uno de los núcleos de corrupción más grandes en el país, comparada con lo sucedido en el Gobierno Regional de Áncash.
Llegamos a esos niveles de corrupción y entonces creíamos que nada le podía ganar a lo que había pasado en Chiclayo, y en ese convencimiento los ciudadanos se generaron expectativas en el nuevo gobierno municipal que se diluyeron de manera inmediata por la falta de liderazgo y capacidad. Lamentablemente las autoridades que tenemos se han rodeado de profesionales que calzan con su visión.
¿Y cuál cree que es la visión de David Cornejo como gobernante?
Tenemos una autoridad cuya visión no calza con las aspiraciones de la ciudadanía y eso significa que no camina de su lado y va de espaldas a las demandas de la población.
Y como consecuencia de esa visión estos son los resultados. Muy lamentables.
¿Qué es lo que más le decepciona como ciudadana del gobierno de Cornejo en Chiclayo?
Lo más decepcionante es la falta de interés en la angustia y la desesperación del ciudadano después de los acontecimientos de inicios de febrero. Se ha visto desdén de parte de la autoridad.
Hemos sido los ciudadanos quienes nos hemos organizado en los diferentes pueblos jóvenes, asentamientos humanos y urbanizaciones, sacando dinero de nuestros bolsillos, aun de los que nada tenían, para alquilar una motobomba, sin ninguna orientación técnica de parte de los funcionarios que debieron hacerlo. Entonces, se percibe eso: desdén, desprecio e indolencia por lo que hemos enfrentando los chiclayanos.
Son hechos bastante condenables y que no hacen sino volver a pintar de cuerpo entero la clase de autoridad que tenemos.
¿Este análisis responde solo a lo sucedido por las lluvias de febrero?
La indolencia de la autoridad municipal es permanente. Hay indolencia frente al colapso de los desagües, frente a la inseguridad, frente al caos del transporte, frente al caos del comercio, frente a la suciedad y la falta de orden. Indolencia en todos los aspectos de lo que significa vivir una vida digna en la provincia.
Lo grave de esta gestión municipal es que cuando ha tenido la oportunidad de rodearse de funcionarios capaces y honestos, que demostraban competencias para ayudar a la gestión, los ha puesto de lado de la peor manera. En conclusión, todo aquel que podía demostrar capacidad o competencia para aportar y sacar a adelante a Chiclayo era dejado de lado por el alcalde.
Usted fue una tenaz fiscalizadora de la gestión de Roberto Torres Gonzales. En base a su experiencia, ¿cómo evalúa el trabajo de los regidores de oposición en el concejo provincial?
Si bien hay carencias y falencias en el sistema nacional de control y las instituciones del Estado precisamente atraviesan esta debilidad, yo siempre he sostenido que cada actividad de nuestras vidas, si queremos obtener buenos frutos, debe ser sostenible.
Entonces, el trabajo de fiscalización debe ser durante todos los días del año, durante todo el período municipal. No puede, desde mi punto de vista y con el respeto que nos merecemos todos, haber chispazos de fiscalización y luego bajar la guardia.
Hay que ubicar los temas principales, primordiales y ahí hay que fiscalizar hasta que se logre la solución correspondiente. A la tarea de fiscalización hay que darle sostenibilidad para obtener los resultados que ansiamos. Superar el problema, superar la debilidad, supervisar de mejor manera los destinos de los dineros públicos y de lo que se recauda.
No se puede ser un fiscalizador intermitente, por eso es que es ardua la tarea y en verdad se necesita mucha vocación de servicio. Creo que falta articular los esfuerzos para que la fiscalización de los señores regidores se desarrolle de la mejor manera. Ellos tienen un aliado que es precisamente la ciudadanía en general.
¿Puede reconocerle algo a David Cornejo como autoridad?
El candidato Cornejo Chinguel logró, durante la campaña electoral, despertar el entusiasmo y la expectativa sana de la población. Una expectativa sana, basada en una organización política que además en nuestro medio estaba vinculada a dos instituciones de educación superior. La expectativa fue en que las cosas podías cambiar.
Para cierto sector de la población despertó la esperanza, lo que además era una necesidad, porque se requería algo de qué afianzarnos después de la calamidad sufrida con el gobierno de Roberto Torres. Sin embargo, fue muy gaseoso y duró muy poco.
¿Cómo cree que acabará el tercer año de la administración Cornejo?
No creo que el señor Cornejo Chinguel acabe su tercer año de gobierno igual que los otros dos y no lo creo porque hoy la ciudadanía cree menos en la autoridad. Conforme la ciudadanía cree menos se incrementa la pérdida de liderazgo. Si no tenemos a un gobernante con un liderazgo arraigado, entonces no será capaz de inspirar a los ciudadanos a tener un sueño y alcanzarlo.
¿Chiclayo no aprendió la lección? ¿La herida que dejó Roberto Torres sigue abierta?
No creo en las culturas de las maldiciones y lo que pienso es que más que herida, la gestión de Roberto Torres nos dejó una gran lección, pero que no logró cimentarse bien porque las mayorías volvieron a ser cautivadas durante la campaña electoral.
Las lecciones se aprenden o se aprenden, porque de lo contrario entonces no lo son. ¿Cuántas veces en Chiclayo, en la región en general, vamos a tener que golpearnos hasta que podamos aprender la lección? Creo que esto tiene que ver con la organización y educación ciudadana, que nos permita sostener nuestras causas a través de los períodos. Solo así se podrá tener un equilibrio entre lo que significa la sociedad civil y los gobiernos, sean locales, regionales o nacionales.
¿Considera que el esfuerzo de conformar una plataforma múltiple de la sociedad civil en el Comité Cívico de Lambayeque tendrá resultados concretos ante las autoridades de los tres niveles de gobierno?
Apostaremos todas las veces que sean necesarias hasta lograr que nuestras provincias ofrezcan una vida satisfactoria y digna en cuanto a equipamiento urbano, desarrollo, orden y servicios a sus habitantes. Hasta que no logremos que las municipalidades atiendan las expectativas de la población, pero también recojan sus aportes, porque la ciudanía también aporta ideas y planes, todos los intentos serán válidos.
No nos debe desanimar si algunos de los actores sociales tienen aspiraciones políticas, es su derecho. Recordemos que los liderazgos se prueban y se cuajan precisamente en desafíos como este. El agua se decanta sola, no nos preocupemos, hay que echar el carro para adelante hasta que se internalice en nosotros que la ciudadanía debe trabajar no solo en las épocas electorales, sino de manera permanente.
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