Escribe: Juan Miguel Valdivia Goycochea*
En la última encuesta realizada por Datum Internacional, entre el 8 y el 10 de julio de 2021, previa a la proclamación del actual presidente de la República, ante la pregunta: ¿Cuáles deberían ser las dos prioridades de un eventual gobierno de Pedro Castillo?, la población respondió mayoritariamente que “la reactivación económica y el empleo”. Hoy a una semana de haber asumido el nuevo gobierno, este anhelo se avizora bastante lejos de poder ser alcanzado, con un tipo de cambio que ha superado los s/ 4.00 por dólar americano, y una inflación acumulada agosto 2020 a julio 2021 que ascendió a 3.81 %, alejándose cada vez más del tope máximo, de 3 %, establecido por el Banco Central de Reserva del Perú para el presente ejercicio fiscal.
Lo que consideran prioritario los peruanos
La reactivación económica y el empleo como prioridad alcanzó el 44 % de las preferencias entre los 1,204 encuestados por Datum Internacional, lo que se condice con la necesidad implementar políticas que permitan una rápida recuperación, después que el 2020, como producto del Covid-19 y las extemporáneas y poco acertadas medidas, en materia económica, implementadas por Martín Vizcarra principalmente, la pobreza en nuestro país se incrementó de 20 % el 2019 a 30 % en 2020; o sea, tres millones de peruanos pasaron a la condición de pobres en solo un año.
Para nadie es un secreto, que el principal objetivo de Pedro Castillo y Perú Libre, es el cambio total de la actual Constitución Política del Estado de 1993, a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Sin embargo, para la mayoría de la población esta medida resultaría no ser prioritaria, pues solo el 9 % opinó por considerarla como tal. En orden de prioridades mejorar el sistema de salud se ubica en segundo lugar con el 41 % de preferencias.
En el tercer lugar de prioridades se ubican, empatados, el mejorar la calidad de la educación y la lucha contra la corrupción con un 35 %. Paradójicamente, el construir obras de infraestructura, ligada al tema de inversión y, por ende, de reactivación económica, ocupó el último lugar en el orden de prioridades con solo el 4 % de las preferencias.
Situación del mercado laboral
El Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, ejecuta mensualmente la Encuesta Permanente de Empleo – EPE, con la finalidad de obtener información que le permitan estimar indicadores del mercado laboral en el corto plazo.
En su Informe Técnico correspondiente a julio de 2021, en lo que respecta a Lima Metropolitana, la población en edad de trabajar – todos los mayores de 14 años en el Perú – que en el 2019 ascendía a 7’800,000, para el 2021 se ha incrementado en 200,000, por lo que ahora hay 8 millones de peruanos en edad de trabajar en nuestra ciudad capital.
La población en edad de trabajar se divide a su vez en (1) la población económicamente activa (PEA), compuesta por todos aquellos peruanos que tienen un empleo (ocupados) o que, sin tenerla, la están buscando activamente (desempleados o desocupados), y (2) la población inactiva o población económicamente no activa (No PEA) que está compuesta por todas aquellas personas que estando en edad de trabajar, dedican su tiempo a actividades como estudiar o los quehaceres del hogar, sin realizar actividades generadoras de bienes y servicios para el mercado y, los jubilados y pensionistas.
La PEA en Lima Metropolitana, en el 2019, ascendió a 5’278,800 que representaba el 67.0 % de la población en edad de trabajar; sin embargo, en el 2020, como consecuencia de la cuarentena estricta decretada por Martín Vizcarra a partir del segundo trimestre del 2020, con la finalidad de combatir la pandemia, la PEA descendió a sólo 2’625,300 representando el 33.2 % de la población en edad de trabajar en el trimestre móvil abril-junio de 2020, lo que explica que casi tres millones de peruanos pasaran a la condición de pobreza en año próximo pasado. En el 2021, la recuperación ha sido bastante rápida, con respecto a la expectativa de reactivación, por lo que la PEA alcanzó los 5’101,500 que representan el 63.7 % de la población en edad de trabajar.
El 2020, el desempleo en nuestro país se incrementó en 10 % con respecto al año anterior, pasando de 6.3 % el 2019 a 16.3 %. Para el presente año, con respecto al 2019, el desempleo en nuestro país, se ha incrementado en 4%; es decir, de 6.3 % de PEA desocupada que teníamos en el periodo pre pandemia, en el trimestre móvil abril-junio de 2021, el nivel de desempleo alcanza el 10.3 %. Con respecto al 2020, el desempleo ha disminuido 6 puntos porcentuales, aunque debemos considerar que la PEA disminuyó considerablemente durante ese año.
El subempleo, un problema mayor
El subempleo, es un fenómeno que se origina en el mercado laboral y es producto, en gran parte, por la informalidad empresarial que conlleva a la informalidad laboral. Es aquella situación en la que los trabajadores, con el objetivo de evitar el desempleo, deben reducir su productividad, trabajar en empleos de menor cualificación, así como realizar menos horas. Esto provoca que los trabajadores sufran un deterioro en su ingreso. En nuestro país, el INEI, considera dos tipos de subempleo: el subempleo por insuficiencia de hora (visible) y el subempleo por ingresos (invisible).
Como ya lo habíamos señalado con anterioridad, sería irrelevante comparar las tasas de los niveles de ocupación del 2020 con el 2021, debido a la fuerte disminución de la PEA debido a la cuarentena estricta aplicada en el 2020, razón por la cual, para un mejor análisis compararemos las tasas de subempleo del año 2019 pre pandemia con los de 2021.
En el trimestre móvil abril-junio de 2019, la tasa de empleo adecuado – jornada de ocho horas diarias, remuneración igual o más al mínimo vital, pago de beneficios sociales, etc. - era del 60.30 %, y el subempleo 33.40 % que representa 1’746,200 en esta condición. Para el mismo periodo del año 2021, el empleo adecuado es de sólo el 45.10 % (ha sufrido una disminución del 15 %), mientras que el subempleo ha alcanzado el 44.66 % de la población ocupada (ha aumentado 11.20 % con respecto al 2019), lo que representa 2’275,800 peruanos en esta condición.
Disminuye la pobreza monetaria
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, en el 2019 la pobreza monetaria en el Perú, alcanzó su nivel más bajo, registrando que el 20.20 % de la población vivía en esta condición. Sin embargo, nuevamente, como consecuencia de la Covid-19, la pobreza monetaria aumento al 30.10 % en el 2020, regresándonos a los niveles alcanzados en el 2010, lo que entérminos nominales significaba que en el año 2020, aproximadamente 3 millones de peruanos habían pasado a la condición de pobres, adicional a los más de 6 millones ya existentes con esa condición, pre pandemia.
En el último reporte brindado por el presidente del Banco Central de Reserva del Perú, el economista Julio Velarde, informó que la pobreza monetaria a junio de 2021 era de 24 %; o sea, habría recuperado 6 puntos porcentuales con respecto a los niveles del 2020, producto del proceso de reactivación económica luego del levantamiento de la cuarentena estricta y el inicio del proceso de vacunación en nuestro país.
La incertidumbre generada por la designación del Consejo de Ministros y las propuestas populistas de Pedrto Castillo, han generado un clima de inestabilidad económica, de tal manera que, según proyecciones de Macroconsult, la inversión privada que se tenía proyectado crecería 19.1 % este 2021, sólo crecería el 2.7 %. Asimismo, el crecimiento económico, medido en función del Producto Bruto Interno (PBI), ya no sería del11 % como se tenía proyectado, sino de sólo el 7.1 %. Esperemos, por el bien de nuestra economía y de la población en general, que el gobierno, desde el Ministerio de Economía a cargo del economista Pedro Francke, empiece a dar muestras claras de respeto a la inversión privada y a la normatividad vigente, que genere el clima de tranquilidad y estabilidad que reclaman los inversionistas privados que son los que generan la mayor cantidad de empleo en el Perú.
(*) Economista y Magister en Educación.
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